3a. Parte - FUTURO DESARROLLO E INICIACIÓN DEL HOMBRE - CRISTO Y SU MISIÓN
EVOLUCION DE LA RELIGION
En las dos partes anteriores de esta obra nos hemos familiarizado con el plan, bajo el cual nuestro actual mundo externo vino a la existencia y cómo desarrolló el hombre su complicado organismo mediante el cual se relaciona con las condiciones exteriores. Hemos también estudiado, hasta cierto punto, la Religión de la Raza Judía. Consideraremos ahora la más grande y divina medida tomada para la salvación de la humanidad, esto es, el Cristianismo, que será Religión Universal del futuro.
Es un hecho notable que el hombre y sus religiones han evolucionado paralelamente en igual grado. La religión más primitiva de cualquiera raza se verá que es tan salvaje como el pueblo gobernado por ella, y conforme el segundo se hace más y más civilizado, su religión se hace más y más humana y se armoniza con más elevados ideales.
De este hecho han deducido los materialistas que la religión nunca ha tenido un origen superior al del hombre mismo. Sus investigaciones de la historia primitiva les dieron la convicción de que, conforme el hombre progresaba, civilizaba también a su Dios, modelándolo a su propia imagen.
Este razonamiento es defectuoso, porque no tiene en cuenta que el hombre no es el cuerpo, sino un espíritu interno, un Ego que utiliza el cuerpo con creciente facilidad conforme progresa la evolución.
No hay duda alguna de que la ley para el cuerpo es la "supervivencia de los más aptos". La ley de la evolución del espíritu pide "Sacrificio". Mientras el hombre crea que la "fuerza es un derecho", la Forma prosperará y se hará fuerte, porque derrumbará todos los obstáculos sin tener en cuenta para nada a los demás. Si el cuerpo fuera todo, esa manera de vivir sería la única posible para el hombre. Sería además incapaz de la menor consideración para los demás, y se resistiría por la fuerza contra cualquier tentativa de usurpación de lo que el considerará sus derechos: el derecho del más fuerte, que es el único tipo de justicia bajo la ley de la "supervivencia de los más aptos". No tendría para nada en cuenta a los demás; sería absolutamente insensible a cualquier fuerza externa que tendiera a impulsarlo a ejecutar algún acto que no le condujera a la satisfacción de su momentáneo placer.
Es pues, manifiesto, entonces, que cuando quiera que el hombre se inclina hacia un modo de conducta más elevado en su trato con los demás, el impulso debe venir de dentro, y de una fuente que no es idéntica a la del cuerpo, pues de lo contrario no lucharía contra éste haciendo prevalecer ese impulso sobre los intereses más obvios del cuerpo. Además tiene que ser una fuerza más fuerte que la del cuerpo, o no podría triunfar y sobreponerse a los deseos impulsando al sacrificio en beneficio de aquellos que físicamente son más débiles.
Que tal fuerza existe, seguramente no lo negará nadie. Hemos llegado a tal estado de desarrollo que en vez de considerar la debilidad física como un medio de asegurarnos una buena y fácil presa, reconocemos en esa misma debilidad una buena razón para proteger al débil. El egoismo va siendo corroído lenta pero seguramente por el Altruismo.
La Naturaleza es muy segura en la realización de sus propósitos. Si bien lento, su progreso es ordenado y cierto. En el pecho de todos los hombres esa fuerza Altruista está trabajando como una palanca. Está transformando al salvaje en un civilizado y a su debido tiempo transformará a éste en un Dios.
Si bien nada que sea verdaderamente espiritual puede ser comprendido perfectamente, puede por lo menos ser entendido por medio de una ilustración.
Si tenemos dos diapasones templados con el mismo tono exactamente y golpeamos uno de ellos, el sonido inducirá la misma vibración en el otro, el que empezará a vibrar débilmente al principio, pero si continuamos golpeando al primero, el segundo diapasón
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Diagrama 13A: Los Siete Dias De La Creacion
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emitiendo un sonido cada vez más claro, hasta que por último emitirá un volumen de sonido igual al primero. Y esto ocurrirá aun cuando los diapasones se encuentren a varios pies de distancia, o aunque uno de ellos se encierre en una caja de cristal. El sonido del uno penetrará a través del cristal y hará emitir un sonido igual al instrumento encerrado.
Esas vibraciones sonoras invisibles tienen gran poder sobre la materia concreta. Pueden destruir o crear. Si se coloca una pequeña cantidad de polvo finísimo sobre una placa de cristal plana y se pasa un arco de violín por un borde de la misma, las vibraciones producidas harán que el polvo asuma hermosas formas geométricas. La voz humana es también capaz de producir esas figuras y siempre la misma figura para el mismo tono.
Si se toma una nota después de otra en un instrumento musical - un piano o preferiblemente un violín, pues en éste pueden obtenerse más gradaciones de tonos-, se encontrará finalmente una tonalidad que producirá en el escuchante una vibración clara y distinta en la parte inferior de la cabeza. Cada vez que se toque esa nota, será sentida en tal parte la misma vibración. Esa nota o tono es la "nota-clave" de la persona a quien afecta. Si se toca lenta y dulcemente descansa y reposa al cuerpo, tonifica los nervios y restaura la salud. Si por otro lado se toca fuertemente y se prolonga más y más, matará a la persona con la misma seguridad que un pistoletazo.
Si recordamos ahora lo que ya se dijo sobre la música y el sonido con referencia al problema de cómo se despierta esa fuerza interna fortificándola, quizá podamos comprender el asunto mejor.
En primer lugar, nótese particularmente que los dos diapasones templados eran del mismo tono. Si no hubiera sido así, podríamos haber golpeado uno de ellos hasta romperlo, pero el otro hubiera permanecido mudo. Comprendamos esto claramente: la vibración puede ser inducida en otro diapasón por uno del mismo tono únicamente. Asimismo, cualquiera cosa, o ser, sólo puede ser afectado, como dejamos dicho, por la nota-clave que le es peculiar.
Sabemos que esa fuerza Altruista existe. Sabemos también que es menos pronunciada en un pueblo no civilizado que entre gente en un elevado nivel social, y casi falta en las razas inferiores.
La conclusión lógica es que hubo un tiempo en que faltaba por completo. Consecuentemente con esta conclusión, surge la naturalísima pregunta: ¿quién o qué la indujo?
La personalidad material no tiene nada que ver, seguramente, con ello; en realidad, esa parte de la naturaleza humana está mucho más confortable sin ella que lo que está o ha estado después que se despertó. El hombre ha de haber tenido esa fuerza del Altruismo latente y dentro, pues de otra manera no pudo haberse despertado. Aún más: debe haber sido despertada por una fuerza de la misma clase - una fuerza similar que ya estuviera activa - a medida que el segundo diapasón empezó a vibrar inducido por el primero, después que éste fue tañido.
Hemos visto también que las vibraciones del segundo diapasón se hacían cada vez más fuertes bajo los continuos golpes que se daban al primero, y que la caja de cristal no era obstáculo alguno a la inducción del sonido. Bajo continuados impactos de una fuerza similar a la que tenía dentro, el Amor de Dios al hombre ha despertado esta fuerza del Altruismo y está aumentando continuamente su potencia.
Es, por lo tanto, razonable y lógico convenir que, primeramente, fue necesario dar al hombre una religión apropiada a su ignorancia. Hubiera sido inútil haberle hablado en ese estado de un Dios que era todo amor y ternura. Desde su punto de vista, esos atributos eran de debilidad y no se habría podido esperar que reverenciaran a un Dios que poseía cualidades para ellos despreciables. El Dios a Quien el hombre de entonces reverenciaría sería a un Dios fuerte, a un Dios temible, a un Dios que tuviera en su poder el rayo y el trueno para fulminar.
De esta manera el hombre se vio impelido primeramente a temer a Dios, y se le dieron religiones de una naturaleza tal como para su bienestar espiritual bajo el látigo del miedo.
El segundo grado fue inducirle a cierta clase de desinterés, obligándole a dar parte de sus mejores bienes en sacrificio. Esto fue conseguido dándole el Dios de Raza o Tribu, que era un Dios celoso, que exigía la más estricta reverencia y sometimiento y el sacrificio de la fortuna, que el hombre naciente valuaba en mucho. Pero, a su vez, este Dios de Raza era un amigo todopoderoso que ayudaba a los hombres en sus batallas devolviéndoles multiplicados los carneros y granos que le sacrificaban. El hombre no había llegado aún al estado en el que le sería posible comprender que todas las criaturas son semejantes; pero el Dios de la Tribu le enseñó a tratar benévolamente a sus hermanos de tribu y dictar leyes equitativas y amplias para los hombres de la misma raza.
No debemos imaginarnos que estos pasos sucesivos se dieron fácilmente, sin rebeliones o desobediencias del hombre primitivo. El egoísmo está arraigado en la naturaleza inferior, aun en nuestros días, y debe haber habido muchos fracasos y retrocesos. En la Biblia Judía podemos encontrar buenos ejemplos de cómo el hombre olvidó sus deberes , y de cómo el Espíritu de Tribu tuvo que encaminarlo paciente y persistentemente una y otra vez. Unicamente los largos sufrimientos del Espíritu de Raza fueron suficientes para encaminarlos a la ley, esa ley que tan poca gente ha aprendido a conocer y obedecer.
Hay siempre, sin embargo, avanzados que necesitan algo más elevado. Cuando son suficientemente numerosos, se da un nuevo paso en la evolución, así que siempre existen varias gradaciones. Llegó un tiempo, unos dos mil años hace, cuando los más avanzados de la humanidad estaban prontos para dar un paso más y aprender la religión de vivir una buena vida para asegurarse una recompensa futura en un estado de existencia, en el que debían tener fe.
Este fue un paso largo y trabajoso. Era comparativamente fácil llevar una oveja o un novillo al tiempo para ofrecerlo como sacrificio. Si un hombre llevaba a sacrificar los primeros frutos de sus graneros, de sus viñas, de sus huertas, sabía que tendría aún más y sabía, también que el Dios de la Tribu volveríale a llenar sus almacenes abundantemente a su vez. Pero en este nuevo paso ya no se hacía cuestión sacrificar los bienes. Se le pidió que se sacrificara el mismo. Ya no era un solo sacrificio que debía hacerse en el supremo esfuerzo de resistir el martirio; eso hubiera sido comparativamente fácil. En vez, se le pedía que día a día, desde la mañana hasta la noche, debía obrar misericordiosamente con todos. Debía desprenderse del egoísmo, y amar a su prójimo, como se había estado amando a sí mismo. Además, no se prometía ninguna recompensa visible e inmediata, sino que se debía tener fe en una felicidad futura.
¿Es raro que el pueblo encuentre difícil realizar este elevado ideal de obrar bien continuadamente, cosa doblemente difícil por el hecho de que hay que relegar completamente el interés propio? Se pide sacrificio sin aseguramiento alguno positivo de recompensa. Seguramente es mucho crédito para la humanidad el que se practique tanto el altruismo y el que éste , esté siempre aumentando. La sabiduría de los Guías, conociendo las fragilidades del espíritu y su tendencia a unirse con los egoístas instintos del cuerpo y los peligros del despotismo frente a tal forma de conducta, dieron, además , otro impulso beneficioso cuando incorporaron a la nueva religión la doctrina del perdón de los pecados.
Esta doctrina es rechazada por algunos filósofos muy avanzados que colocan a la ley de "Consecuencia" como suprema ley. Si sucediera que el lector estuviera de acuerdo con ellos, le rogamos que espere la explicación que aquí se dará, demostrando que ambas forman parte del esquema de mejoramiento o perfeccionamiento. Baste decir, por el momento, que esta doctrina de reconciliación da a tantas almas fervorosas la fuerza necesaria para luchar, a pesar de los repetidos fracasos, por conseguir la subyugación de la naturaleza inferior. Recordamos que, por las razones ya indicadas, cuando hemos discutido las leyes del Renacimiento y de Consecuencia, la humanidad occidental no conocía nada prácticamente de esas leyes. Con un ideal tan grande ante ella como el de Cristo, y creyendo que no tenía más que un corto número de años para realizar tan elevado grado de desenvolvimiento, ¿no hubiera sido la mayor crueldad imaginable dejar la humanidad sin esa ayuda? Por lo tanto, el gran sacrificio del Calvario si bien ha servido para otros propósitos que se indicarán - se convirtió ciertamente en el áncora de la Esperanza para todas las almas fervorosas que luchaban para realizar lo imposible: para efectuar en una sola y corta vida le perfección exigida por la religión Cristiana.
JESUS Y CRISTO - JESUS
Para obtener algún ligero vislumbre del Gran Misterio del Gólgota, y para comprender la Misión de Cristo como fundador de la Religión Universal del futuro, es necesario que reconozcamos primero su naturaleza exacta, e incidentalmente con la de Jehová, que es la cabeza de tales religiones de raza como el Taoísmo, Budismo, Hinduismo, Judaísmo, etc.; así como también la identidad de "El Padre" a Quien Cristo entregará el reino a su debido tiempo.
En el credo cristiano se encuentra esta sentencia : "Jesucristo el único bien amado Hijo de Dios". Por esto se entiende generalmente que cierta persona que apareció en la Palestina unos 2000 años ha, de quien se habla como Jesucristo - un individuo solamente -, era el único bien amado Hijo de Dios.
Ése es un gran error. Hay tres seres bien distintos y muy diferentes caracterizados en esa sentencia. Es de la mayor importancia que el estudiante comprenda claramente la naturaleza exacta de esos tres Grandes y Exaltados Seres, que difieren enormemente en gloria; aunque todos ellos merecen nuestra más profunda y devota adoración.
Rogamos al estudiante observe el diagrama 6, y notará que el "Unico Hijo" (el Verbo de que habla San Juan) es el segundo aspecto del Ser Supremo.
Este "Verbo", únicamente él, fue "engendrado por su Padre (el primer aspecto) antes que todos los Mundos". Sin Él no fue hecho nada de cuanto ha sido hecho", ni aun el tercer aspecto del Ser Supremo que procede de los dos aspectos anteriores. Por lo tanto, el "único engendrado" es el exaltado Ser que está más allá de todo el Universo, salvo únicamente el aspecto Poder del que lo creó.
El primer aspecto del Ser Supremo concibe o imagina el Universo antes del comienzo de la manifestación activa, incluyendo los millones de Sistemas Solares y las grandes Jerarquías que habitan los Planos Cósmicos de existencia sobre el séptimo, que es el campo de nuestra evolución. (Véase el diagrama 6.) Ésta es también la fuerza que disuelve todo lo que se ha cristalizado más allá de toda posibilidad de ulterior crecimiento, y, por último, la que cuando ha llegado el final de la manifestación activa, reabsorbe en sí misma todo lo que es, hasta el alborear de otro nuevo Período de manifestación.
El segundo aspecto del Ser Supremo es el que se manifiesta en la materia como fuerza de atracción y cohesión, dándole así la capacidad de combinarse en varias clases de formas. Ése es el "Verbo", el "Fiat Creador" que moldea la Substancia-Raíz Cósmica primordial, en una manera semejante a la formación de figuras por medio de vibraciones musicales, como se indicó antes, formando el mismo tono siempre las mismas figuras. Así que ese gran y primordial Verbo trajo a ser, en sutilísima materia, a todos los diferentes mundos, con todas sus miríadas de formas, que desde entonces han sido copiadas y trabajadas en detalle por las innumerables Jerarquías creadoras.
Sin embargo, el "Verbo" no pudo haber hecho eso hasta que el tercer aspecto del Ser Supremo hubiera preparado la Substancia-Raiz Cósmica y la hubiera despertado de su estado normal de inercia, poniendo los innumerables átomos inseparables girando sobre sus ejes, colocando esos ejes en diferentes ángulos unos de otro, dando así a cada uno, diferente "grado de vibración".
Esa variedad en los ángulos de inclinación de los ejes y las intensidades vibratorias habilitaron a la Substancia-Raíz Cósmica para formar diferentes combinaciones; combinaciones que son las bases de los siete grandes Planos Cósmicos. Hay en cada uno de esos Planos, diferente inclinación de los ejes y también diferente intensidad vibratoria, y, por consiguiente, las condiciones y combinaciones de cada uno de ellos son diferentes de las de cualquier otro debido a la actividad del Unico Engendrado".
El diagrama 14 muestra que:
"El Padre" es el más elevado Iniciado de la humanidad del Período de Saturno. La humanidad ordinaria de aquel Período son ahora los "Señores de la Mente".
"El Hijo" (Cristo) es el más elevado Iniciado del Período Solar. La humanidad ordinaria de aquel Período son ahora los Arcángeles.
"El Espíritu Santo" (Jehová) es el más elevado Iniciado del Período Lunar. La humanidad ordinaria de este Período son ahora los Angeles.
Este diagrama muestra, además, cuales son los vehículos de esos diferentes órdenes de seres, y comparándolos con el diagrama 8 se verá que sus cuerpos o vehículos (indicados por rectángulos en el diagrama 14) corresponden a los globos del período en el que ellos fueron humanos. Este es siempre el caso por lo menos en lo que concierne a las humanidades ordinarias; porque al fin del período en el cual cualquier oleada de vida se individualiza como seres humanos, esos seres retienen cuerpos correspondientes a los globos en que han funcionado.
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Diagrama 14: Los Vehículos de los iniciados más elevados y de la Humanidad Ordinario
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Por otra parte, los Iniciados han progresado y desarrollado vehículos superiores para ellos mismos, abandonando el uso ordinario del vehículo inferior, cuando han obtenido la capacidad de emplear un vehículo nuevo y superior. Ordinariamente, el vehículo inferior de un Arcángel es el cuerpo de deseos; pero Cristo, que es el más alto Iniciado del Período Solar, ordinariamente emplea el espíritu de vida como vehículo inferior, funcionando tan conscientemente en el Mundo del Espíritu de Vida como nosotros en el Mundo Físico. Rogamos al estudiante note este punto particularmente, porque el Mundo del Espíritu de Vida es el primer Mundo Universal, según explicamos en el capítulo que hablaba de los Mundos. Es el mundo en el que cesa la diferenciación y la unidad comienza a ser manifiesta, por lo menos en lo que concierne a nuestro sistema solar.
Cristo tiene el poder de construir y funcionar en un vehículo tan inferior como el cuerpo de deseos, como el que usan los Arcángeles, pero no pueden descender más. El significado de esto se verá ahora.
Jesús pertenece a nuestra humanidad. Cuando el hombre, Jesús, se estudia en la memoria de la Naturaleza, puede seguirse hacia atrás vida tras vida, en las que vivió bajo diversas circunstancias, bajo varios nombres, en diferentes encarnaciones, lo mismo, en ese respecto, que cualquier otro ser humano. Esto no puede hacerse con el Ser Cristo. En su caso, sólo puede encontrarse una sola encarnación.
No debe suponerse, sin embargo, que Jesús fue un individuo corriente. Era un tipo singularmente puro de mente, muy superior a la gran mayoría de nuestra presente humanidad. A través de muchas vidas estuvo recorriendo el Sendero de Santidad, preparándose así para el mayor honor que haya podido tener un ser humano.
Su madre, la Virgen María, era también un tipo de la más elevada pureza humana, y debido a ello fue elegida para ser la madre de Jesús. Su padre era un elevado Iniciado, virgen, capaz de realizar el acto de la formación como un sacramento, sin ningún deseo o pasión personal.
De esta manera, el hermoso, puro y amante espíritu que conocemos bajo el nombre de Jesús de Nazareth nació en un cuerpo puro y sin pasiones. Este cuerpo era el mejor que podía producirse en la Tierra, y la tarea de Jesús en esa encarnación, era la de cuidar y desarrollar hasta el mayor grado de eficiencia posible a su cuerpo, preparándolo para el gran propósito que debía servir.
Jesús de Nazareth, nació más o menos, en el tiempo indicado por la Historia, y no en el año 105 antes de Cristo, según se dice en algunas obras ocultistas. El nombre de Jesús era común en el Oriente, y un Iniciado llamado Jesús vivió en el año 105 A.C., pero obtuvo la Iniciación egipcia y no fue Jesús de Nazareth , con el que estamos nosotros relacionándonos.
El individuo que más tarde encarnó bajo el nombre de Cristián Rosenckreuz ya estaba en una encarnación muy elevada cuando nació Jesús de Nazareth, y está encarnado actualmente. Su testimonio, así como el resultado de las investigaciones directas de otros rosacruces, concuerdan en que el nacimiento de Jesús de Nazareth tuvo lugar al principio de la Era Cristiana, en la fecha que se atribuye generalmente.
Jesús fue educado por los Esenios y alcanzó un elevado grado de desarrollo espiritual durante los treinta años en que usó su cuerpo.
Podemos decir aquí, como paréntesis, que los Esenios eran una secta que existía en Palestina, además de las dos mencionadas en el Nuevo Testamento: Los Fariseos y los Saduceos. Los Esenios eran una orden extremadamente devota, muy diferente de los materialísticos Saduceos y completamente opuesta a los hipócritas y vanidosos Fariseos. Evitaban toda mención de sí mismos, así como de sus métodos de estudio y de adoración. A esta última particularidad se debe el que nada se sepa de ellos y de que no estén mencionados en el Nuevo Testamento.
Es una ley del Cosmos el que ningún Ser, por elevado que sea, pueda funcionar en cualquier mundo sin tener un vehículo construido con el material de ese mundo. (véase los diagramas 8 y 14) Por lo tanto, el cuerpo de deseos era el vehículo inferior del grupo de espíritus que habían alcanzado el estado humano en el Período Solar.
Cristo era uno de esos espíritus y era, por consiguiente, incapaz de construir para Sí Mismo un cuerpo vital y un cuerpo denso. Podía haber trabajado sobre la humanidad con un cuerpo de deseos, como lo hicieron sus hermanos más jóvenes, los Arcángeles, como Espíritus de Raza. Jehová les había abierto el camino para entrar en el cuerpo denso por medio del aire que el hombre inhalaba. Todas las religiones de las razas fueron religiones de ley y creadoras del pecado por la desobediencia a esa ley. Estaban bajo la dirección de Jehová, cuyo vehículo inferior es el Espíritu Humano, que lo correlaciona al Mundo del Pensamiento Abstracto, donde todo es separatista y, por lo tanto, conducente al beneficio propio.
Esta fue, precisamente, la razón que hizo necesaria la intervención de Cristo. Bajo el régimen de Jehová la unidad era imposible. Por lo tanto, el Cristo que poseía como vehículo inferior el unificante espíritu de vida, debía entrar en un cuerpo humano denso. Debía aparecr como un hombre entre los hombres y entrar en ese cuerpo, porque únicamente desde adentro es posible conquistar la Religión de Raza, que influye en el hombre desde afuera.
Cristo no podía nacer en un cuerpo denso, porque nunca había pasado por una evolución semejante el Período Terrestre, y por lo tanto, tenía que adquirir primero la capacidad de construir un cuerpo denso como el nuestro. Pero aunque hubiera poseído esa capacidad hubiera sido inconveniente que un ser tan elevado empleara con ese propósito la energía necesaria para construir el cuerpo durante la vida antenatal, infancia y juventud, hasta llevarlo a la madurez necesaria para su uso. Él había cesado de usar ordinariamente vehículos tales como el espíritu humano, cuerpo mental y cuerpo de deseos, aunque había aprendido a construirlos en el Período Solar y retuviera la capacidad de construirlos y funcionar en ellos cuando quiera que fuese requerido. Él usó todos sus vehículos propios, tomando únicamente el cuerpo vital y denso de Jesús. Cuando el último tenía treinta años de edad, Cristo entró en esos cuerpos y los empleó hasta el final de Su Misión en el Gólgota. Después de la destrucción del cuerpo denso, Cristo apareció entre sus discípulos en el cuerpo vital, en el que funcionó aún durante algún tiempo. El cuerpo vital es el vehículo que Él empleará cuando aparezca nuevamente, porque nunca tomará otro cuerpo denso.
Con esto se relaciona un asunto del que hablaremos más tarde, el que el objeto de todo ejercitamiento esotérico es el trabajar sobre el cuerpo vital para construir así el espíritu de vida y acelerar su desarrollo. Cuando tratemos de la Iniciación nos será posible dar algunos detalles más; pero no podemos decir nada más sobre el asunto ahora. Al relatar los sucesos incidentales a la existencia post-mortem, se trató parcialmente este punto, y rogamos al estudiante tenga en cuenta que se supone que el hombre ha conquistado ya en gran extensión su cuerpo de deseos antes de entrar en el esoterismo. Su ejercitamiento esotérico y las primeras iniciaciones están destinados a trabajar con el cuerpo vital, cuyo resultado es la organización del espíritu de vida. Cuando Cristo penetró en el cuerpo de Jesús, éste era un discípulo de grado elevado, y, por consiguiente, su espíritu de vida estaba bien organizado. Por lo tanto, el vehículo inferior en el que funcionó Cristo y el vehículo mejor organizado de los vehículos superiores de Jesús, eran idénticos; y Cristo, cuando tomó el cuerpo vital y el denso de Jesús, se encontró con una cadena completa de vehículos desde el Mundo del Espíritu de Vida hasta el Mundo Físico.
El significado de que Jesús pasara varias iniciaciones es debido al efecto que estas tienen sobre el cuerpo vital. Jesús ya había alcanzado las más elevadas vibraciones del Espíritu de Vida. El cuerpo vital de un hombre ordinario se habría paralizado instantánamente bajo las terribles vibraciones del Gran Espíritu que entró en el cuerpo de Jesús. Aún ese cuerpo, purísimo y extrasensible como era, no podía soportar del todo los tremendos impactos durante muchos años, y cuando leemos que ciertas veces se separó Cristo de sus discípulos, o cuando caminó sobre el mar para ir en busca de ellos, el esoterista sabe que Cristo había abandonado momentáneamente los vehículos de Jesús para darles un descanso, dejándolos al cuidado de los Hermanos Esenios, que sabían mejor que Cristo como había que tratar tales vehículos.
Este cambio fue consumado con el pleno y libre consentimiento de Jesús, quien supo durante esa encarnación entera que estaba preparando un vehículo para Cristo. Y se sometió alegremente para que la humanidad pudiera recibir el gigantesco ímpetu que se le daría en su desenvolvimiento por el misterioso sacrificio del Gólgota.
De esta manera (como se ve en el diagrama 14), Cristo Jesús poseía los doce vehículos que forman una ininterrumpida cadena desde el Mundo Físico hasta el mismo Trono de Dios. Por lo pronto, Él es el único ser del Universo que está en contacto a la vez con Dios y con el hombre, capaz de mediar entre ellos, porque Él ha experimentado , personal e individualmente, todas las condiciones y conoce todas las limitaciones incidentales a la existencia física.
Cristo es único entre todos los Seres en los Siete Mundos. Unicamente Él posee los doce vehículos. Nadie , salvo Él, es capaz de sentir tal compasión ni comprender tan ampliamente la situación y las necesidades de la humanidad; nadie, salvo Él, está calificado para traer el remedio que satisfaga todas nuestras necesidades.
Así, pues, ya conocemos la naturaleza de Cristo. Él es el Iniciado más elevado del Período Solar, que tomó los cuerpos vital y denso de Jesús para poder funcionar directamente en el Mundo Físico y aparecer como un hombre entre los hombres. Si hubiera aparecido de una manera milagrosa hubiera sido contrario al plan evolutivo, porque al final de la Época Atlante la humanidad obtuvo la libertad de obrar bien o mal. Para que aprendiera a dominarse a sí misma no podía emplearse coerción alguna. Antes de entonces la humanidad había sido conducida voluntariamente o no; pero después se les dio a los hombres la libertad, bajo las diferentes Religiones de Raza, estando cada religión adaptada a las necesidades de su Tribu o Nación particular.
NO PAZ, SINO GUERRA
Todas las Religiones de Raza son del Espíritu Santo. Son insuficientes, porque están basadas en la ley, lo que produce el pecado y acarrea la muerte, el dolor y la tristeza.
Todos los espíritus de Raza saben esto y comprenden que sus religiones son simplemente pasos necesarios hacia algo mejor. Esto queda demostrado por el hecho de que todas las Religiones de Raza, sin excepción, indican a Uno que vendrá. La religión de los persas indica a Mithras; la de los caldeos a Thammuz . Los antiguos dioses del norte preveían la aproximación de la " luz de los dioses" cuando el brillante Sol-Espiritual les sucediera y un más hermoso y nuevo orden se estableciera en "Gimle", la Tierra regenerada. Los egipcios esperaban a Horus, el nuevo nacido del Sol. Mithras y Tammuz estaban también simbolizados como órbitas solares y todos los templos principales estaban construidos mirando al Este, para que los rayos del Sol naciente pudieran brillar directamente a través de las puertas abiertas; aun el templo de San Pedro en Roma está edificado así. Todos estos hechos demuestran que se sabía generalmente que el que vendría sería un Sol-Espiritual para salvar a la humanidad de las influencias separatistas necesariamente contenidas en todas las religiones de raza.
Esas religiones eran pasos necesarios para la humanidad a fin de prepararse para el advenimiento de Cristo. El hombre debe primeramente cultivar un "yo" (una "individualidad") antes de que pueda llegar a ser realmente desinteresado y comprender el aspecto superior de la Fraternidad Universal - unidad de propósitos e intereses - de la que Cristo echó las primeras bases en su primera venida, y cuya fraternidad será una realidad tangible cuando el vuelva.
Como el principio fundamental de toda religión de raza es la separación, inculcando la investigación propia a expensas de otros hombres y naciones, es evidente que si ese principio se lleva a sus últimas conclusiones debe tener necesariamente una tendencia destructiva que finalmente frustraría la evolución, a menos que fuera sucedida por una religión más constructora.
Por lo tanto, las religiones separatistas del Espíritu Santo deben dar lugar a la unificante religión del Hijo, que es la religión cristiana.
La ley debe hacer lugar al Amor, y las razas y naciones separadas deben unirse en una Fraternidad Universal, con el Cristo como Hermano Mayor.
La religión Cristiana no ha tenido aún el tiempo necesario para realizar ese gran objetivo. El hombre está aun bajo la influencia del espíritu de raza dominante, y los ideales del Cristianismo son aún demasiado elevados para él. la inteligencia puede ver alguna de sus bellezas, y fácilmente admite que debemos amar a nuestros enemigos; pero las pasiones del cuerpo de deseos son aun demasiado fuertes. Siendo la ley del Espíritu de Raza "ojo por ojo", el sentimiento dice "me vengaré". El corazón anhela Amor: el cuerpo de deseos espera la venganza. La inteligencia ve en abstracto, la belleza de amar a nuestros enemigos, pero en casos concretos se alía con los sentimientos vengativos del cuerpo de deseos con la excusa de hacer justicia porque el "organismo social debe ser protegido".
Es de congratularse, sin embargo, que la sociedad se sienta impulsada a criticar los métodos empleados. Los métodos correctivos y la misericordia se van haciendo cada vez más notables en la administración de las leyes, como se demostró por la favorable acogida que se acordó a esa institución moderna: los Tribunales para Niños. Otras manifestaciones de esta tendencia pueden notarse en la frecuencia con que se dejan a prueba prisioneros de guerra en los tiempos actuales. Esta es la vanguardia del sentimiento de Fraternidad Universal, que está haciendo sentir su influencia lenta, pero seguramente.
Sin embargo, aunque el mundo está avanzando y aun cuando, por ejemplo, le haya sido comparativamente fácil al autor asegurarse una concurrencia en sus visitas a las diversas ciudades en que ha dado conferencias, dedicando los diarios páginas enteras a ellas ( y hasta primeras páginas), mientras se ha limitado a hablar de los mundos superiores y de los estados post-mortem, ha podido comprobar que tan pronto como el tema de la Fraternidad Universal se trataba, sus artículos han ido a parar siempre al canasto.
El mundo en general no gusta de considerar cosas que el cree son "demasiado" altruistas. Debe haber "algo en ello". No mira nada como norma de conducta completamente natural si no ofrece alguna oportunidad de "conseguir algo de" sus semejantes. Las empresas comerciales se planean y conducen según ese principio, y, ante la mente de esos que están esclavizados por el deseo de acumular riquezas inútiles, la idea de la Fraternidad Universal conjura las terribles visiones de la abolición del capitalismo y su inevitable consecuencia, la explotación de los demás, con el inevitable naufragio también de los "intereses del negocio". La palabra "esclavizados" describe exactamente ese estado. De acuerdo con la Biblia, el hombre debería tener dominio sobre todo el mundo, pero en la mayoría de los casos es cierto lo inverso: es el mundo quien tiene dominio sobre el hombre. Cada hombre que tenga intereses propios admitirá, en sus momentos de lucidez, que constituyen para el una fuente inagotable de fastidios; que se ve constantemente obligado a hacer planes con sus posesiones o, por lo menos, a cuidarlas para evitar ser desposeído de ellas, pues sabe por "dura experiencia" que los demás están siempre tratando de conseguir ese fin. El hombre es esclavo de todo lo que, por inconsciente ironía, llama "mis posesiones", cuando en realidad son éstas las que lo poseen a él. Bien dijo el Sabio: "Las cosas son las que van en la montura y cabalgan sobre la humanidad".
Este estado es el resultado de las religiones de raza con sus sistemas de ley; por lo tanto, todas señalan a "Aquel que debe venir". La religión Cristiana es la única que no espera a Aquel que debe venir, sino a a Aquel que debe volver. Su vuelta depende de cuando se libere la Iglesia del Estado. La Iglesia, especialmente en Europa, está ligada al Carro del Estado. Los ministros de aquella se encuentran cohibidos por consideraciones económicas y no se atreven a proclamar las verdades que sus estudios les han revelado.
Un viajero recientemente asistió en una Iglesia de Copenhague (Dinamarca) a una ceremonia de confirmación. La Iglesia está allí bajo el dominio del Estado y todos los ministros de aquélla están bajo el poder temporal. Los feligreses no tienen nada que decir sobre el asunto. Pueden asistir a la Iglesia o no, como gusten, pero están obligados a pagar las tarifas que mantienen a la institución.
Además de efectuar los oficios bajo el gobierno del Estado, el pastor de la Iglesia visitada estaba condecorado con varias órdenes conferidas por el rey, siendo el brillo de las bandas un silencioso pero elocuente testimonio de la gran esclavitud de la Iglesia ante el Estado. Durante la ceremonia el pastor rogó por el rey y los legisladores para que estos pudieran regir al país sabiamente. Mientras duren los reyes y los legisladores, esa oración será muy apropiada; pero es muy chocante oírlo exclamar al final: "... y, Todopoderoso Dios, protege y fortifica nuestro ejercito y armada".
Una oración semejante sólo demuestra claramente que el Dios adorado es el Dios de la Tribu o Nacional, el Espíritu de Raza, porque el último acto de Cristo Jesús fue arrancar la espada de manos del amigo que quería protegerle con ella. Aunque Él dijo que no había venido a traer la paz, sino la guerra, era porque preveía los mares de sangre que producirían las naciones "cristianas" militantes en su mala imterpretación de sus enseñanzas, pues sus elevados ideales no podían ser inmediatamente alcanzados por la humanidad. Los asesinatos, guerras y otras atrocidades semejantes cometidas, son terribles, pero son también potentes ilustraciones de lo que el Amor abolirá.
Existe aparentemente una contradicción aparente entre las palabras y los actos de una mujer que dice: "Voy a limpiar toda la casa y arreglarla", y entonces saca las alfombras, apila las sillas unas sobre otras, produciendo un desorden general en la antes ordenada casa. El que observara únicamente ese aspecto del asunto, podría exclamar justificadamente: "está poniendo las cosas peor que antes"; pero cuando se comprende el propósito de su trabajo, se comprende también el desorden momentáneo, sabiendo que la casa quedará mejor después de ello.
Análogamente, debemos tener presente que el tiempo transcurrido desde la venida de Cristo Jesús no es más que un momento comparado con la duración de un sólo Día de Manifestación. Debemos aprender a conocer, como Whitman, "la amplitud del tiempo" y mirar más allá de las pasadas y presentes crueldades y de los celos de las sectas en guerra hacia la edad de la Fraternidad Universal, que marcará el gran nuevo paso del progreso humano en su larga y gloriosa jornada desde el barro hasta Dios, desde el protoplasma hasta la consciente unidad con el Padre, ese
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... one far-off divine event To which the whole creation moves1
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Podemos agregar que el pastor mencionado, durante la ceremonia de recibir a sus discípulos en la iglesia, les dijo que Jesús Cristo era un individuo compuesto; que Jesús era la parte humana mortal, mientras que Cristo era el Espíritu inmortal y divino. Creemos que si el asunto se le hubiera discutido, no habría sostenido la afirmación, a pesar de que al afirmarlo emitió un hecho oculto.
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1 Ese acontecimiento lejano hacia el que se mueve la creación entera. (N. del T.).
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LA ESTRELLA DE BELÉN
La unificante influencia del Cristo ha sido simbolizada en la hermosa leyenda de la adoración de los tres magos o "sabios del Oriente", tan hermosamente descriptos por el general Lew Wallace en su encantador relato "Ben Hur".
Los tres sabios - Gaspar, Melchor y Baltasar - son los representantes de las razas blanca, amarilla y negra y simbolizan al pueblo de Europa, Asia y Africa, siendo guiados por la Estrella del Salvador del Mundo, ante Quien "toda rodilla se doblaría" y a Quien "toda lengua lo alabaría"; Aquel que uniría a todas las naciones bajo la bandera de la Paz y de la buena voluntad; Aquel que impulsaría a los hombres a "convertir sus lanzas en arados y sus espadas en hoces".
Se dice que la Estrella de Belén apareció al nacer Jesús y guió a los tres sabios hacia el Salvador.
Muchas especulaciones se han hecho sobre la naturaleza de esa estrella. La mayoría de los hombres de ciencia materialista la han declarado un mito, en tanto que otros han dicho que si fuera algo más que un mito, solo sería una simple coincidencia": dos soles muertos que al chocar hubieran producido una conflagración. No obstante, todo místico conoce la "Estrella" - si, y la "Cruz" también - no solamente como símbolos relacionados con la vida de Jesús y de Cristo, sino en sus experiencias personales. San Pablo dijo: "Hasta que Cristo nazca en vosotros..."; y el místico Angelus Silesius, escribe:
Though Christ a thousand times in Bethlehem be born
And not within thyself, thy soul will be forlorn.
The Cross on Golgotha thou lookest to un vain
Unless within thyself it be set up again1
Ricardo Wagner muestra su conocimiento intuitivo de artista cuando a la pregunta de Parsifal: "¿Quién es el Grial?", contesta Gurnemanz:
That tell we not;
But if thou hast by Him been bidden,
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1 Aunque Cristo naciere mil veces en Belén, si no nace en ti mismo tu alma será perdida. Mirarás en vano la cruz del Gólgota hasta que se levante en tí mismo. (N. del T.).
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From thee the truth will not stay hidden.
...The land to Him no path leads through,
And search but severs from Him wider
When He Himself is not the Guider1.
Bajo la "antigua dispensación" el sendero de la Iniciación no estaba abierto. Era únicamente para los pocos elegidos. Algunos podían buscar el sendero, pero únicamente los que eran guiados al Templo por los Hierofantes podían encontrar la entrada. Antes del advenimiento de Cristo no había invitación alguna parecida a la actual de que "Todo el que quiera puede venir".
En el momento en el que la sangre fluyó en el Gólgota, "el velo del Templo se rasgó" (por razones que se explicaran ahora), y desde entonces, cualquiera que busque su admisión la encontrará.
En los Templos del Misterio los hierofantes enseñaban a sus discípulos que en el Sol hay una fuerza espiritual, así como también una fuerza física. Esta última fuerza de los rayos solares es el principio fecundante de la Naturaleza. Produce el crecimiento de las plantas y, por lo tanto, sostiene y sustenta a los reinos animal y humano. Es la energía constructora, que es el manantial de toda la fuerza física.
Esta energía solar, física, alcanza su más elevada expresión a mediados del verano, cuando los días son más largos y más cortas las noches, porque los rayos solares caen entonces directamente sobre el hemisferio boreal. En ese tiempo las fuerzas espirituales son las más inactivas.
Por otro lado, en diciembre2 , durante las largas noches de invierno, la fuerza física solar estará adormecida y las fuerzas espirituales alcanzan su grado máximo de intensidad.
La Noche entre el 24 y el 25 de diciembre es la Noche Santa por excelencia de todo el año. El signo zodiacal de la inmaculada Virgen celestial está sobre el horizonte oriental hacia la medianoche, y el Sol del año nuevo entonces comienza su jornada desde
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1 Eso no lo decimos; pero si tú has sido invitado por Él, la verdad no quedará oculta para ti. Ningún sendero conduce por la campiña a Él, y la búsqueda sólo te aparta de Él a mayor distancia aún, si Él mismo no es el Guía. 2 Téngase en cuenta que aquí se está hablando con referencia al hemisferio boreal. En el hemisferio austral quedan invertidos esos términos. (N. del T.)
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el punto más austral, hacia el hemisferio norte, para salvar a esa parte de la humanidad (físicamente) de la oscuridad y del hambre que resultarían inevitablemente si permaneciera permanentemente al sur del ecuador.
Para los pueblos del hemisferio norte, donde han nacido todas las religiones actuales, el Sol está directamente bajo la Tierra, y las influencias espirituales son fortísimas, en el norte, en la medianoche del 24 de diciembre.
Siendo ese el caso, es indudable que entonces sería facilísimo para los que desearan dar un paso hacia la Iniciación el ponerse esta noche en contacto consciente con el Sol espiritual por vez primera.
Por lo tanto, los discípulos que estaban preparados para la Iniciación eran llevados de la mano por los Hierofantes de los Misterios, y por medio de ceremonias que se realizaban en el Templo, se les elevaba a un estado de exaltación en el cual trascendía toda condición física. Para su visión espiritual, la Tierra se hacía transparente y ellos veían el Sol de medianoche: la "¡Estrella!" No era el Sol físico el que veían con sus ojos espirituales, sin embargo, sino el Espíritu del Sol - el Cristo-, su Salvador Espiritual así como el Sol físico era su Salvador Físico.
Esa es la Estrella que brilló en esa Santa Noche y la que aún brilla para el místico en la obscuridad de la noche. Cuando el ruido y la confusión de la actividad física se aquietan, entonces él entra en su encierro y busca el sendero que conduce al Reino de la Paz. la Brillante Estrella está siempre allí para guiarlo y su alma escucha la canción profética: "Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".
Paz y buena voluntad a todos sin excepción, sin dejar fuera a ningún enemigo o paria. ¿ Es acaso maravillosos que cueste mucho educar a la humanidad hasta tan elevado tipo de moral? ¿ Hay algún medio mejor de demostrar la belleza y la necesidad de la paz y de la buena voluntad y del amor, que al contrastarlos con el estado actual de guerras, egoísmos y odios?
Cuanto más fuerte es la luz, tanto más profunda es la sombra que hace proyectar. Cuanto más altos son nuestros ideales, más claramente podemos ver nuestros defectos.
Desgraciadamente, en nuestro presente estado de desenvolvimiento, la humanidad sólo puede aprender por medio de durísimas experiencias. Como raza, tiene que sentirse absolutamente egoísta para que pueda probar las amarguras que le produce el egoísmo ajeno, así como uno debe conocer la enfermedad para apreciar lo que vale la salud.
La religión mal llamada Cristiana ha sido la religión más sangrienta conocida, sin exceptuar al Mahometanismo, que en ese respecto es muy parecido a nuestro mal practicado Cristianismo. En los campos de batalla y en la Inquisición se han cometido atrocidades incalificables en nombre del dulce Nazareno. La espada y el vino -, es decir , la cruz y la comunión del cáliz pervertidas - han sido los medios de que se han valido las poderosas naciones que se llaman cristianas para dominar a los pueblos paganos, y aun para dominar a las naciones más débiles que profesaban la misma fe que sus conquistadores. La más ligera ojeada sobre la historia grecolatina o sobre la de las razas teutónico-anglosajona corroborará ampliamente esa afirmación.
Mientras el hombre estuvo plenamente bajo el gobierno de las religiones de raza de cada nación, cada una de éstas era un conjunto unido. Los intereses individuales se subordinaban voluntariamente a los intereses de la comunidad. Todos estaban "en la ley". Todos eran miembros de sus respectivas tribus, en primer lugar, e individuos en segundo término.
En los tiempos presentes existe la tendencia de irse al otro extremo, exaltando el "yo" sobre todo lo demás. El resultado es evidente en los problemas económicos e industriales que están produciéndose en todas las naciones y que exigen clamorosamente una pronta solución.
El estado de desenvolvimiento en que el hombre siente que es una unidad absolutamente separada, un Ego, que persigue su camino independientemente, es un estado necesario. La unidad nacional, de tribu o de familia, debe romperse antes de que la Fraternidad Universal pueda ser un hecho. El régimen de la paternidad (o patriarcado) ha sido ya ampliamente sustituido por el reinado del Individualismo. Y estamos experimentando los males del último más y más, conforme nuestra civilización va avanzando. Nuestro desordenado método de distribuir los productos del trabajo, la rapacidad de los pocos y la explotación de las masas, son crímenes sociales, pues provocan consunción física, depresiones industriales y perturbaciones obreras que destruyen la paz interna. La guerra industrial de nuestros días es mucho peor y más destructiva que las guerras militares de las naciones.
EL CORAZON ES UNA ANOMALI
Ninguna lección, aunque su verdad pueda fundarse superficialmente, es de valor real como principio activo de la vida hasta que el corazón la haya aprendido por la aspiración y la amargura, y la lección que el hombre debe aprender así, es que lo que no beneficia a todos, no beneficia realmente a nadie. Durante cerca de 2000 años hemos convenido con los sabios en que debemos gobernar y obrar en nuestra vida de acuerdo con la máxima "devolved bien por mal" . El corazón pide benevolencia y amor, pero la Razón pide beligerancia y medidas punitorias, si no como venganza, como medio de prevenir una repetición de hostilidades. Este divorcio entre el corazón y la cabeza es el que impide el crecimiento del verdadero sentimiento de Fraternidad Universal y la adopción de las enseñanzas de Cristo: el Señor del Amor.
La mente es el foco a través del cual percibe el Ego el mundo material. Como instrumento para la adquisición del conocimiento en ese dominio, la mente es inestimable; pero cuando se arroga el papel de dictador de la conducta del hombre para con el hombre, sería igual como si los lentes dijeran al astrónomo que estuviera fotografiando al Sol a través de un telescopio: "Estamos mal enfocados. No estamos mirando bien al Sol. No creemos que sea bueno fotografiar al Sol; preferimos que fotografies a Júpiter. Los rayos del Sol nos calientan demasiado y pueden dañarnos".
Si el astrónomo emplea su voluntad y enfoca el telescopio como desea, diciendo a los lentes que solo se ocupen de transmitir los rayos que reciban, dejándole a él los resultados, la obra se efectuará debidamente; pero si los lentes tuvieran una voluntad más fuerte y el mecanismo del telescopio estuviera ligado a ellos, el astrónomo se vería seriamente cohibido y tendría que luchar para mantener el instrumento en debida forma, y el inevitable resultado sería que las imágenes saldrían borrosas, pequeñas o de ningún valor.
Así sucede con el Ego. Trabaja con un triple cuerpo, que gobierna o que debería gobernar a través de la mente. Pero es triste decirlo: este cuerpo tiene una voluntad propia y es ayudado muy a menudo por la mente, frustrando así los propósitos del Ego.
Esta "voluntad inferior" antagónica es la expresión de la parte superior del cuerpo de deseos. Cuando tuvo lugar la división del Sol, la Luna y la Tierra, la porción más avanzada de la humanidad naciente experimentó una división en el cuerpo de deseos, en dos partes: la superior y la inferior. El resto de la humanidad sufrió una división semejante en la primera parte de la Época Atlante.
Esta parte superior del cuerpo de deseos se convirtió en una especie de alma- animal. Construyó el sistema nervioso cerebro-espinal y los músculos voluntarios, dominando por ese medio la parte inferior del triple cuerpo hasta que el eslabón de la mente fue agregado. Entonces la mente "se unió" a esa alma animal y se hizo co-regente.
La mente está, pues, limitada por los deseos; está sumergida en la egoísta naturaleza inferior, haciendo difícil que el espíritu pueda gobernar el cuerpo. El foco, la mente, que debería aliarse a la naturaleza superior, está unida a la naturaleza inferior: esclava del deseo.
La ley de las religiones de raza se dio para emancipar al intelecto del deseo. El "temor de Dios" fue puesto frente a los "deseos de la carne". Sin embargo, esto no bastaba para permitir el dominio del cuerpo, y asegurarse su cooperación voluntaria. Fue necesario que el espíritu encontrara en el cuerpo otro punto de apoyo, que no estuviera bajo el dominio del cuerpo de deseos. Todos los músculos son expresiones del cuerpo de deseos y forman un camino directo hasta el punto principal donde la mente traidora está pronta para reunirse al deseo y reinar suprema.
Si los Estados Unidos estuvieran en guerra con Francia no desembarcarían sus tropas en Inglaterra, esperando así subyugar a Francia, sino que desembarcarían a sus soldados directamente en Francia para que lucharan allí.
Como general sabio, el Ego sigue una conducta análoga. No comienza su campaña adquiriendo dominio sobre alguna de las glándulas, pues estas son expresiones del cuerpo vital y le es imposible adquirir dominio sobre los músculos voluntarios que están muy bien defendidos por el enemigo. El sistema muscular involuntario, que está bajo la dirección del sistema nervioso simpático, sería también inútil para ese objeto. El Ego debe conseguir un contacto más directo con el sistema nervioso cerebro-espinal. Para hacer esto y conseguirse una base de operaciones en el mismo campo enemigo, domina un músculo que es involuntario y que, no obstante, está relacionado con el sistema nervioso voluntario. Tal músculo es el corazón.
Hemos ya hablado anteriormente do las dos clases de músculos:voluntarios e involuntarios. Estos últimos están estriados en sentido longitudinal y están relacionados con las funciones que no están bajo el dominio de la voluntad, como la digestión, respiración, excreción, etc. Los músculos voluntarios son los que están dominados por la voluntad por medio del sistema nervioso voluntario, como los músculos de la mano y de los brazos. Esos músculos están estriados longitudinalmente y al través o cruzados. Lo indicado es cierto en todos los músculos, menos el corazón, que es un músculo involuntario. Ordinariamente no podemos dominar la circulación. En condiciones normales, la cantidad de latidos del corazón es fija y, sin embargo, para confusión de los fisiólogos, el corazón está también estriado de través, como si fuera un músculo voluntario. Es el único órgano del cuerpo que exhibo esa peculiaridad; pero, como la esfinge, rehusa dar una compensación que resuelva el enigma a los científicos materialistas El ocultista puede encontrar fácilmente la contestación en la memoria de la Naturaleza . De esa fu en te sabe que cuando el Ego buscó por vez primera el hacerse fuerte en el corazón, éste estaba estriado sólo longitudinalmente lo mismo que cualquier otro músculo involuntario; pero conforme el Ego fue adquiriendo más y más dominio sobre el corazón, fueron desarrollándose gradualmente las fibras cruzadas. No son ni tan numerosas ni tan definidas como los músculos que están bajo el pleno dominio del cuerpo de deseos; pero, conforme los principios altruísticos de amor y fraternidad vayan vigorizándose, y cuando gradualmente sobrepasen a la razón, que está basada en el deseo, esas fibras transversales se irán haciendo más y más numerosas y más marcadas.
Como indicamos anteriormente, el átomo-simiente del cuerpo denso está situado en el corazón, al que abandona al ocurrir la muerte. La obra activa del Ego está en la sangre.
Ahora bien, si exceptuamos a los pulmones, el corazón es el único órgano del cuerpo a través del cual pasa la sangre en cada ciclo.
La sangre es la expresión más elevada del cuerpo vital, porque nutre a todo el organismo físico. Es también, en cierto sentido, el vehículo de la memoria subconsciente que está en contacto con la memoria de la Naturaleza, situada en la división más elevada de la Región Etérica. La sangre es la que lleva los recuerdos de la vida de los antecesores a los descendientes durante generaciones cuando es una sangre común, como la que se produce por la endogamia.
Hay en la cabeza tres puntos, cada uno de los cuales es el asiento particular de cada uno de los tres aspectos del espíritu (véase el diagrama 17), teniendo el segundo y tercer aspectos puntos de sostén secundarios.
El cuerpo de deseos es la expresión pervertida del Ego. Convierte la "individualidad" del espíritu en "egoísmo".1 La individualidad no busca lo suyo a expensas de los demás. El egoísmo busca la adquisición sin tener en cuenta a los demás. El asiento del Espíritu Humano es primariamente la glándula pineal y secundariamente el cerebro y el sistema cerebro-espinal, que domina a los músculos voluntarios.
El amor y la unidad en el Mundo del Espíritu de Vida encuentra su expresión material en el pasivo, inerte e insensible esqueleto del cuerpo denso, que es el obediente instrumento de los otros cuerpos, pero que tiene el poder de actuar por propia iniciativa. El Espíritu Divino tiene su fortaleza en el impenetrable punto de la raíz de la nariz.
En realidad, no hay más que un solo espíritu: el Ego; pero, mirándolo desde el Mundo Físico, se refracta en tres aspectos, que obran en la forma indicada.
Conforme la sangre pasa por el corazón, ciclo tras ciclo, hora
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1 En inglés: It converts the "Selfhood" of the spirit into the "Selfishness" (N. del T.)
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tras hora, toda la vida, graba los recuerdos que lleva sobre los átomos- simientes, mientras están aquéllos aún frescos, haciendo así un archivo fidelísimo de la vida que se imprimirá después indeleblemente sobre el alma en su existencia post -mortem. Está siempre en estrecho contacto con el espíritu de vida, el espíritu del amor y de la unidad; por lo tanto, el corazón es el foco del amor altruista.
Conforme esos recuerdos pasan al Mundo del Espíritu de Vida, en el que se encuentra la verdadera memoria de la Naturaleza, no pasan a través de los sentidos físicos inferiores, sino directamente a través del cuarto éter contenido en el aire que respiramos.
En el mundo del Espíritu de Vida este espíritu puede ver mucho más claramente que en los mundos más densos. En su elevado hogar está en contacto con la Sabiduría Cósmica, y en cualquier situación sabe inmediatamente lo que hay que hacer y envía su mensaje de acción hacia el corazón, que instantáneamente lo retransmite al cerebro por medio del nervio pneumogástrico, resultando así las "primeras impresiones", los impulsos intuitivos, que son siempre buenos, porque emanan directamente de la fuente de la Sabiduría y del Amor Cósmicos.
Esto se efectúa tan rápidamente que el corazón tiene tiempo de guiarlo antes de que la razón inferior tenga tiempo "para considerar la situación", por así decirlo. Se cree que el hombre "piensa en su corazón", y es cierto porque "así es él". El hombre es inherentemente un espíritu virginal, bueno, noble y verdadero en cualquier aspecto. Todo lo que no es bueno es de su naturaleza inferior, que es la reflexión ilusoria del Ego. El espíritu virginal está dando siempre sabios consejos. Si pudiéramos solamente seguir los impulsos del corazón - el primer pensamiento - La Fraternidad Universal sería realizada ahora mismo.
Pero éste es, precisamente, el punto en el que comienzan las complicaciones. Después del buen consejo dado por la primera impresión, el cerebro comienza a razonar, con el resultado de que, en la gran mayoría de los casos, domina al corazón. El telescopio arregla su propio foco y apunta adonde él quiere, a pesar del astrónomo. La mente y el cuerpo de deseos frustran los designios del espíritu, tomando ellos la dirección y, como carecen de la sabiduría del espíritu y el cuerpo, sufren las consecuencias.
Los fisiólogos notan que ciertas áreas del cerebro están dedicadas a determinadas actividades mentales, y los frenólogos han llevado esa rama de la ciencia aún más allá. Además se sabe que el pensamiento destruye tejidos nerviosos. Esto, así como cualquier otro desgaste del cuerpo, es restaurado por la sangre. Cuando el corazón se convierta en músculo voluntario, la circulación de la sangre quedará completamente bajo el dominio del unificante espíritu de vida - el Espíritu del Amor - , quien entonces tendrá el poder de impedir que la sangre afluya a esas partes del cerebro dedicadas a propósitos egoístas, siendo que esos centros mentales se irán atrofiando gradualmente.
Por otro lado, le será posible a dicho espíritu el aumentar la sangre cuando las actividades mentales son altruistas; y de esta manera restaurará y vigorizará esos centros, así que a su debido tiempo la naturaleza pasional será conquistada y la mente emancipada del deseo por el Amor. Unicamente mediante la completa emancipación, por el Amor, podrá elevarse más allá de la ley y convertirse él mismo en una ley. Habiéndose conquistado a sí mismo, conquistará entonces a todo el Mundo.
Las fibras latitudinales del corazón pueden formarse mediante ciertos ejercicios bajo el entrenamiento oculto; pero como algunos de esos ejercicios son peligrosos, deben ser llevados a cabo únicamente bajo la dirección de un instructor competente. Que ningún lector de esta obra pueda ser engañado por los impostores habilidosos y deseosos de atraerse aspirantes, es nuestro deseo, y para evitar eso volvemos a repetir muy seriamente que ningún verdadero ocultista se alaba nunca, anunciando sus poderes ocultos, ni vende lecciones a tanto cada una o a tanto el curso; ni consentirá jamás exhibiciones teatrales. Su obra la realiza lo más discretamente posible y únicamente con el propósito de ayudar legítimamente a los demás, sin pensar para nada en sí mismo.
Como dijimos al principio de este capítulo, todas las personas deseosas del conocimiento superior pueden tener la más absoluta confianza de que si lo buscan encontrarán el camino abierto para llegar a él. El mismo Cristo preparó el camino para "cualquiera que quisiera". El ayudará y bendecirá a todo investigador verdadero, que esté deseoso de trabajar por la Fraternidad Universal.
EL MISTERIO DEL GÓLGOTA
Durante los últimos 2000 años mucho se ha escrito sobre la "sangre purificadora". La sangre de Cristo ha sido ensalzada desde el púlpito como el remedio soberano del pecado; el único medio de salvación y redención.
Pero si las leyes del Renacimiento y de Consecuencia obran de tal manera que los seres evolucionados recogen lo que han sembrado, y si el impulso evolutivo está constantemente elevando a la humanidad cada vez más alto hasta alcanzar por último la perfección ¿ dónde está, pues, la necesidad de redención o de salvación? Y si aun la necesidad existiere, ¿cómo puede la muerte de un individuo ayudar al resto?¿ No será más noble que sufra las consecuencias de sus propios actos que ocultarse tras otro? Estas son algunas de las objeciones que se hacen a la doctrina de la reparación de los pecados por la substitución y redención por la sangre de Cristo Jesús. Trataremos de contestarlas antes de demostrar la armonía lógica que existe entre la operación de la ley de Consecuencia y la expiación de Cristo.
En primer lugar, es absolutamente cierto que el impulso evolutivo trabaja para realizar la suprema perfección en todos; sin embargo, hay algunos que están constantemente quedándose atrás. Actualmente, estamos acabando de pasar al punto extremo de materialidad y estamos pasando a través de las dieciseis razas. Estamos recorriendo los "dieciséis senderos de destrucción", y estamos por consiguiente, en grave peligro de rezagarnos, mucho más que en cualquier otra parte de la jornada evolutiva.
En abstracto, el tiempo no es nada. Cierto número puede quedar tan rezagado que haya que dejarlos abandonados para que prosigan su evolución en otro plan evolutivo, en el cual puedan continuar su larga jornada hacia la perfección. Sin embargo, no fue esa la evolución originalmente proyectada para ellos, y es razonable suponer que las exaltadas Inteligencias que tienen a su cargo nuestra evolución emplean todos los medios posibles para conducir a través de ella, victoriosamente, tantas entidades a su cargo como puedan.
En la evolución ordinaria, las leyes del Renacimiento y de Consecuencia son perfectamente adecuadas para conducir a la mayor parte de la oleada de vida hasta la perfección; pero no bastan en el caso de los rezagados que han quedado atrás de las varias razas. Durante el estado de individualismo, que es el pináculo de la ilusión de la separatividad, toda humanidad necesita ayuda extra; pero los rezagados necesitan una ayuda especial.
Con objeto de darles esa ayuda especial, para redimirlos, fue la misión de Cristo. Él dijo que había venido a buscar y a salvar a los que estaban perdidos. Y abrió el camino de la Iniciación para todos los que quieran buscarlo.
Los objetadores de la doctrina de la expiación dicen : es cobarde esconderse tras de otro; cada hombre debe afrontar las consecuencias de sus propios actos.
Consideremos un castigo análogo. Las aguas de los Grandes Lagos afluyen al río Niágara. Este enorme volumen de agua corre rápidamente hacia las cataratas durante veinte millas. El lecho del río está cubierto de rocas, y si una persona va más allá de cierto punto y no pierde su vida en los remolinos vertiginosos, la perderá indudablemente al caer a la catarata.
Supongamos a un hombre que lleno de piedad por las víctimas de la corriente, colocara una cuerda sobre la catarata, aunque supiera que las condiciones eran tales que si hacía eso no podría escapar con vida después. Aún así, gustosa y libremente, sacrifica su vida y coloca la cuerda, modificando el estado de cosas primitivo, de manera que las víctimas abandonadas puedan sujetarse a la cuerda y salvarse.
¿Que pensaríamos de un hombre que hubiera caído al agua debido a su falta de cuidado y que estuviera luchando furiosamente con la corriente, si exclamara?: "¡Qué!, ¿salvarme y tratar de eludir el castigo que mi falta de cuidado merece, amparándome tras la fuerza de otro, que sufrió sin culpa alguna que expiar de su parte y dio su vida para que otros pudieran salvarse? ¡No, nunca! ¡Eso no sería de 'hombres'! ¡Afrontaré las consecuencias de mis actos!" ¿ No convendríamos todos en que ese hombre estaría loco?
No todos necesitan salvación. Cristo sabía que había un gran número que no requería salvarse de esa manera, pero con tanta seguridad como que hay el noventa y nueve porciento que se deja llevar por las Leyes de Renacimiento y Consecuencia, alcanzando la perfección en esa forma, así también hay los "pecadores" que se han sumergido tanto en la corriente de la materia que no podrían escapar de ella sin aquella cuerda. Cristo vino para salvar a esos pecadores y para traer paz y buena voluntad a todos, elevándoles al punto necesario de espiritualidad, produciendo un cambio en sus cuerpos de deseos que hará más fuertes las influencias del espíritu de vida en su corazón.
Sus hermanos menores (de Cristo), Los Espíritus Solares, los Arcángeles, habían trabajado como Espíritus de Raza en el cuerpo de deseos del hombre, pero su obra había sido efectuada desde afuera. eran simplemente una fuerza solar reflejada proveniente de la Luna, pues la luz lunar es el reflejo de la luz solar. Cristo, el Jefe de los Iniciados de los espíritus solares, entró directamente en el cuerpo denso de la Tierra llevando consigo la fuerza solar directa, lo que le permitió influir en nuestros cuerpos de deseos desde adentro.
El hombre no puede mirar al Sol mucho tiempo sin quedarse ciego, pues sus vibraciones son tan fuertes que destruyen la retina del ojo. Pero puede mirar sin temor a la Luna pues sus vibraciones son muy inferiores; sin embargo, son también luz solar, pero las vibraciones más fuertes han sido absorbidas por la Luna, la cual refleja entonces el residuo sobre nosotros.
Así sucede también con los impulsos espirituales que ayudan al hombre en su evolución. La Tierra fue arrojada del Sol porque nuestra humanidad no podía soportar los tremendos impulsos físicos y espirituales del Sol. Aun después de estar a tan gran distancia de aquél, el impulso espiritual sería todavía demasiado fuerte si no se enviara primero a la Luna, para beneficio del hombre. Cierto número de Arcángeles (espíritus solares ordinarios) fueron con Jehová como ayudantes para reflejar esos impulsos del Sol sobre la humanidad de la Tierra, en forma de religiones de Jehová o de raza.
El vehículo inferior de los Arcángeles es el cuerpo de deseos. Nuestro cuerpo de deseos se obtuvo en el Período Lunar, en el que Jehová era el Iniciado más elevado. Por lo tanto Jehová puede manipular el cuerpo de deseos humanos. El vehículo inferior de Jehová es el espíritu humano (véase el diagrama 14), y su contraparte es el cuerpo de deseos. Los Arcángeles son sus ayudantes, pues tienen el poder de administrar las fuerzas espirituales del Sol, siendo el cuerpo de deseos su vehículo inferior. Así que pueden trabajar y preparar a la humanidad para cuando llegue el tiempo en el que reciba los impulsos espirituales directamente del Sol, sin intervención de la Luna.
Cristo, el Iniciado más elevado del Período Solar, es quien tiene a su cargo la tarea de enviar ese impulso. El impulso que refleja Jehová fue emitido por Cristo, quien preparó así a la Tierra y a la humanidad para su admisión directa.
La expresión "preparó la Tierra" significa que toda la evolución de un planeta es acompañada por la evolución del planeta mismo. Si algún observador dotado de visión espiritual hubiera contemplado la evolución de la Tierra desde alguna estrella distante, hubiera notado un cambio gradual en el cuerpo de deseos de la Tierra.
Bajo la antigua dispensación, el cuerpo de deseos humanos era mejorado mediante la ley. Y este trabajo se sigue efectuando así aun en la mayoría, la que está preparándose de ese manera para la vida superior.
La vida superior (iniciación) no comienza hasta que empieza el trabajo en el cuerpo vital. El medio empleado para ponerle en actividad es el Amor. o mejor dicho, el Altruismo. Se ha abusado tanto de la primera palabra, que ésta ya no sugiere el significado requerido aquí.
Durante la antigua dispensación, el Sendero de la Iniciación no estaba abierto para todos, sino para unos pocos. Los Hierofantes de los Misterios elegían cierto número de familias, las llevaban al Templo y las ponían aparte de todas las demás. Esas familias elegidas guardaban rigurosamente ciertos ritos y ceremonias. Sus casamientos y comercio sexual eran regulados por los Hierofantes.
El resultado de esto fue la producción de una raza que tenía el grado apropiado de laxitud entre los cuerpos vital y denso; y también el poder de despertar al cuerpo de deseos de su estado de letargia durante el sueño. En esta forma se pusieron a unos pocos en condiciones para la Iniciación y se les daban oportunidades que no podían concederse a todos. Encontramos ejemplos de esto entre los Judíos, cuya tribu de Leví fue la elegida como Templarios; y también en la casta de los Brahmanes, que son la única clase sacerdotal entre los hindúes.
La misión de Cristo, además de la de salvar a los perdidos, fue la de hacer posible la Iniciación para todos; por lo tanto, Jesús no fue un levita, clase para quien era una herencia el sacerdocio.
El surgió del pueblo común, y aunque no de una clase de instructores, sus enseñanzas fueron superiores a las de Moisés.
Cristo Jesús no negó a Moisés, la ley, ni a los profetas. Por el contrario, confirmó a todos ellos, demostrando al pueblo que ésos eran sus predecesores, pues indicaban a Aquel que debía venir. Dijo al pueblo que esas cosas habían servido sus propósitos ya, y que en adelante el Amor debía suceder a la Ley.
Cristo Jesús fue matado. En relación con este hecho, llegamos a la diferencia fundamental y suprema entre Él y los instructores anteriores, en los que encarnaban los Espíritus de Raza. Todos ellos murieron y debieron renacer una y otra vez para ayudar a sus pueblos a cumplir sus destinos. El Arcángel Miguel (El Espíritu de Raza de los judíos) arrebató a Moisés, siendo este conducido al Monte Nebo, donde debía morir. Renació como Elias. Elias volvió como Juan el Bautista; Buda murió y renació como Shankaracharla: Shri Krishna dijo: "Donde quiera que decae el Dharma... y ... una exaltación de Adharma, entonces Yo Mismo vengo para proteger el bien, para destruir a los que hacen mal, para salvaguardia y firme establecimiento del Dharma. Yo nazco edad tras edad".
Cuando llegó la muerte, el rostro de Moisés brilló y el cuerpo de Buda se iluminó. Todos ellos habían llegado al estado en el que el espíritu empieza a brillar desde dentro; pero entonces murieron.
Cristo Jesús llegó a ese estado en el Monte de la Transfiguración. Es sumamente significativo el que Su obra real tuvo lugar después de ese acontecimiento. El sufrió; fue matado y resucitó.
Ser matado es muy diferente de morir. La sangre que había sido el vehículo del Espíritu de Raza debía fluir y ser purificada de toda influencia contaminadora. El amor al padre y a la madre con exclusión de todos los demás padres y madres debía abandonarse, pues de otra manera la Fraternidad Universal y el Amor altruista que todo lo abarca no podrían nunca convertirse en hechos reales.
LA SANGRE PURIFICADORA
Cuando el Salvador, Cristo Jesús, fue crucificado, su cuerpo fue herido en cinco sitios: en los cinco centros en los que fluyen las corrientes del cuerpo vital; y la presión de la corona de espinas produjo un flujo en el sexto centro también. (Esto es un vislumbre para los que ya conocen esas corrientes. Una dilucidación amplia de esto no puede darse públicamente por ahora.)
Cuando la sangre fluyó de esos centros, el gran Espíritu Solar, Cristo, se liberó del vehículo físico denso de Jesús y se encontró en la Tierra con sus vehículos individuales. Los vehículos planetarios ya existentes fueron compenetrados por Sus propios vehículos, y en un abrir y cerrar de ojos Él difundió su propio cuerpo de deseos en el planeta, lo que le permitió desde entonces trabajar sobre la Tierra y sobre la humanidad desde adentro.
En aquel momento , una oleada tremenda de luz espiritual solar inundó la Tierra. El velo del Templo se rompió, ese velo que el Espíritu de Raza había colgado ante el Templo para resguardarlo de todos menos de los pocos elegidos. Y desde entonces el Sendero de la Iniciación quedó abierto para todo el que quisiera entrar el él. Por lo menos en lo que concierne a los Mundos Espirituales, esa oleada transformó las condiciones de la Tierra como un relámpago; pero las condiciones densas y concretas son, por supuesto, afectadas mucho más lentamente.
Como toda vibración rápida e intensísima de luz, esa gran oleada de luz cegó al pueblo por su brillantes fulgurante y, por lo tanto, se dijo que el "Sol se había obscurecido". Lo opuesto fue precisamente lo que sucedió. El Sol no se había obscurecido, sino que brillaba con glorioso esplendor. Fue el exceso de luz lo que cegó al pueblo, y únicamente cuando la Tierra absorbió el cuerpo de deseos del brillante Espíritu Solar, la vibración bajo a una intensidad más normal.
La expresión "La sangre purificada de Cristo Jesús" significa que la sangre que fluyó en el Calvario está ligada al Gran Espíritu Solar, Cristo, quien por ese medio se aseguró su admisión en la Tierra misma, y desde aquel momento es su Regente. El difundió su propio cuerpo de deseos por todo el planeta, purificándolo así de todas las viles influencias que habíanse desarrollado bajo el régimen del Espíritu de Raza.
Bajo la ley todos pecaban; aún más: no podían ser ayudados. No habíanse desarrollado hasta el punto en el que pudieran obrar con rectitud por el Amor. La naturaleza pasional era tan fuerte, que para ellos era una imposibilidad el dirigirla; por lo tanto, sus deudas, engendradas bajo la de Consecuencia, habían adquirido proporciones colosales. La evolución se hubiera demorado terriblemente y muchos habrían quedado perdidos para nuestra oleada de vida si no se les hubiera prestado alguna ayuda.
Por lo tanto, Cristo vino para "buscar y salvar a los que estaban perdidos". El limpió los pecados del mundo con su sangre purificadora, lo que le permitió entrar en la Tierra y en la humanidad. Él purificó esas condiciones y a Él le debemos el que podamos atraer hacia nuestros cuerpos de deseos materia emocional más pura que antes, y Él continua trabajando para ayudarnos, haciendo nuestro alrededor un ambiente cada vez más puro.
Que esto lo efectuó y lo está haciendo a expensas de un gran sufrimiento para Él mismo, es cosa que nadie puede dudarlo si es capaz de formarse la más mínima concepción sobre las limitaciones soportadas por ese Gran Espíritu al entrar en las coercitivas condiciones de la existencia física, así como su actual limitación como Regente de la Tierra no es menos dolorosa. Ciertamente Él es, también Regente del Sol y, por lo tanto, sólo está confinado parcialmente a la Tierra; pero, sin embargo, las limitaciones producidas por las lentísimas vibraciones de nuestro planeta denso deben ser casi insoportables.
Si hubiera Cristo Jesús muerto simplemente, hubiera sido imposible para Él el ejecutar esa obra; pero los cristianos tienen un Salvador resucitado; uno que está siempre presente para ayudar a todos los que invoquen su nombre. Habiendo sufrido como nosotros en todo y conociendo plenamente todas nuestras necesidades, olvida todos nuestros errores y fracasos mientras continuemos luchando y tratando de vivir una buena vida. Debemos tener siempre muy presente que el único fracaso verdadero es cesar de luchar.
Después de la muerte del cuerpo cuerpo denso de Cristo Jesús, los otros vehículos fueron devueltos a su poseedor primitivo, Jesús de Nazareth, quien, durante algún tiempo después, funcionando en su cuerpo vital que había recobrado temporalmente, instruyó al núcleo de la nueva fe que Cristo había formado. Jesús de Nazareth ha tenido desde entonces la dirección de las logias esotéricas o sociedades secretas que hubo en toda Europa.
En muchos lugares, los Caballeros de la Mesa Redonda fueron altos iniciados de los Misterios de la Nueva Dispensación. Así sucedió también con los Caballeros del Grial, a quienes finalmente se confió el cáliz de José de Arimatea, que fue empleado por Cristo Jesús en la Ultima Cena. Después se les entregó además la lanza que había herido su costado y el receptáculo que recibió la sangre de la herida.
Los Druidas de Irlanda y los Trottes del norte de Rusia fueron también escuelas esotéricas en las cuales trabajó Jesús en la llamada "Edad Media"; pero, aunque bárbaro, el impulso espiritual seguía fluyendo y, desde el punto de vista oculto, era en realidad "Edad Brillante", comparada con el creciente materialismo de los últimos trescientos años, que han aumentado los conocimientos físicos inmensamente, pero casi han extinguido la Luz del Espíritu.
Los relatos del Santo Grial, los Caballeros de la Mesa Redonda, etc., son considerados ahora como supersticiones, y todo lo que no puede ser demostrado materialmente se mira como indigno de ser creído. Gloriosos como son los descubrimientos de la ciencia moderna, han sido comprados al terrible precio de aplastar la intuición espiritual, y, desde el punto de vista espiritual, nunca han amanecido días más tenebrosos que los actuales.
Los Hermanos Mayores, Jesús entre ellos, han luchado y luchan por equilibrar esta terrible influencia, que es semejante a los ojos de la serpiente que obligan al pajarillo a caer en sus fauces. Cada tentativa para iluminar al pueblo y para despertar en él el deseo de cultivar el lado espiritual de la vida es una evidencia de la actividad de los Hermanos Mayores.
Puedan sus esfuerzos ser coronados por el éxito y apresurar el día en el que la ciencia moderna se haya espiritualizado y encamine sus investigaciones sobre la materia, desde el punto de vista del espíritu, porque entonces, y no antes, comprenderemos el verdadero conocimiento del mundo.
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