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Cristo. Imagen en The Rosicrucian Fellowship. Somos absolutamente
cristianos y tratamos de cooperar con Su Plan de Salvación.

MÉTODO PARA ADQUIRIR EL CONOCIMIENTO DIRECTO

Los Primeros Grados

Ha llegado el tiempo de que indiquemos los medios para que cada individuo pueda investigar por sí mismo todos los hechos que estudiamos anteriormente. Como indicamos al principio, no se hacen a nadie "dones" especiales. Todos pueden saber por sí mismos las verdades relacionadas con el peregrinaje del alma, la evolución pasada y el destino futuro del mundo, sin necesitar depender de la veracidad de otro. Hay un método mediante el cual puede adquirirse esa facultad inestimable, y capacitarse para investigar esos dominios suprafísicos; un método por el cual, si se sigue persistentemente, pueden desarrollarse los poderes de un Dios.

Una sencilla ilustración puede indicar los primeros grados. El mejor mecánico no podría hacer nada sin las herramientas de su taller. La característica de todo buen artesano es que es muy escrupuloso en cuanto a las herramientas que usa, porque sabe que el trabajo depende tanto de su propio conocimiento del oficio como de las herramientas que emplee.

El Ego tiene varios instrumentos: Un cuerpo denso, un cuerpo vital, un cuerpo de deseos y una mente. Estos son sus instrumentos y de su calidad y estado depende la obra que pueda realizar para adquirir experiencia. Si los instrumentos son pobres y sin flexibilidad, habrá muy poco crecimiento espiritual y será una vida casi perdida, por lo menos en lo que concierne al espíritu.

Generalmente estimamos el "éxito" de una vida, a juzgar por la cuenta corriente que se tenga en el banco, la posición social adquirida o por la facilidad resultante de una vida sin cuidados y de un ambiente conveniente.

Cuando se mira la vida de esa manera, las cosas principales que existen permanentemente quedan olvidadas: El individuo está cegado por lo fugaz e ilusorio. La cuenta del banco parece un éxito real, olvidando el hecho de que cuando el Ego abandona su cuerpo, ya no vale para él nada ni el oro ni cualquier otro tesoro terrestre. Y puede ser que hasta tenga que responder de los medios empleados para acumular su tesoro, y sufrir terriblemente viendo a los demás gastarlo. También se olvida de que toda posición social queda perdida desde el momento en que se corta el cordón plateado. Los que antes fueron adulados, después pueden ser encarnecidos, y aun aquellos que tenían fe en la vida pueden estremecerse al solo pensamiento de gastar una hora en pensar en la muerte. Todo cuanto pertenece sólo a la vida es vanidad. Lo único de verdadero valor es aquello que podemos llevarnos con nosotros más allá del umbral de la muerte como tesoro del espíritu.

Las plantas de un invernáculo podrán parecer preciosas con sus flores tras su jaula de cristal; pero si se sacara la estufa que las calienta, se helarían y morirían, mientras que las plantas que han crecido bajo la lluvia y el Sol, bajo la calma y la tormenta, sobrevivirán al invierno y florecerán nuevamente cada año. Desde el punto de vista del alma, la felicidad y el ambiente confortable son generalmente circunstancias desgraciadas. El mimado perrito faldero está sujeto a enfermedades que el can sin hogar ni dueño, que tiene que luchar por conseguirse algún hueso, no conoce. La vida del segundo es muy dura, pero obtiene experiencias que lo tienen alerta, vivo y lleno de recursos. Su vida es rica en experiencias y recoge una gran cosecha, mientras que el mimado falderillo pierde su tiempo en una espantosa monotonía.

En el caso de un ser humano sucede también algo análogo. Debe ser muy duro el tener que luchar con la pobreza y con el hambre; pero desde el punto de vista del alma es infinitamente preferible a una vida ociosa en lujo. Cuando la fortuna no es más que un medio para pensar filantrópicamente, para ayudar a los demás hombres a perfeccionarse, puede ser una gran bendición para su poseedor; pero cuando se utiliza con propósitos egoístas y de opresión, no puede considerarse sino una terrible desgracia.

El alma está aquí para adquirir experiencia por intermedio de sus instrumentos. Esas son las herramientas que le suministra cada nacimiento, y son buenas, malas o indiferentes de acuerdo con lo que se haya aprendido en las experiencias pasadas para construirlas. Debemos trabajar con ellas tales como son, si es que queremos hacer algo ventajoso.

Si hemos despertado de la letargia corriente y estamos deseosos de progresar, naturalmente surge la pregunta ¿qué debo hacer?.

Sin buenas herramientas no puede el mecánico ejecutar ningún trabajo efectivo; similarmente, los instrumentos del Ego deben purificarse y afilarse; una vez hecho eso, podemos comenzar a trabajar para realizar nuestro propósito. Conforme va uno trabajando con esos maravillosos instrumentos, ellos mismos se mejoran con el uso apropiado y se hacen más y más eficientes para ayudarnos en nuestra obra. El objeto de esa obra es la unión con el Yo Superior.

Hay tres grados mediante los cuales conquista la obra a la naturaleza inferior, pero no se siguen completamente los unos a los otros. En cierto sentido van juntos, así que en el estado actual el primero es el que recibe mayor atención, menos el segundo, y menos aún el tercero. A su debido tiempo, cuando se haya dado completamente el primer paso, se prestará mayor atención, naturalmente, a los otros dos.

Hay tres ayudas para realizas esos tres grados. Pueden verse en el mundo externo, donde los grandes Guías de la humanidad los han colocado.

La primera ayuda es la Religión de la Raza, con la cual la humanidad puede dominar su cuerpo de deseos, preparándolo para la unión con el Espíritu Santo.

La plena oración de ésta puede verse en el Día de Pentecostés. Como el Espíritu Santo es el Dios de la Raza, todos los idiomas son expresiones de él. Esa es la razón por la cual los apóstoles, cuando estaban plenamente unidos y sumergidos en el Espíritu Santo, hablaban diferentes lenguas y podían convencer a sus oyentes. Sus cuerpos de deseos habían sido suficientemente purificados para producir la anhelada unión, y este es una vislumbre de lo que el discípulo alcanzará algún día: El poder de hablar todos los idiomas. Puede citarse como un ejemplo histórico moderno, que el conde de Saint Germain (quien era una de las últimas encarnaciones de Cristian Rosenkreuz, el fundador de nuestra sagrada Orden) hablaba todos los idiomas, así que todos aquellos a quienes él dirigía la palabra creían que era la misma nacionalidad que ellos.

El también había realizado la unión con el Espíritu Santo.

En la Epoca Hiperborea, antes de que el hombre poseyera el cuerpo de deseos, no había sino un modo universal de comunicación, y cuando el cuerpo de deseos se haya purificado suficientemente, todos los hombres podrán nuevamente comprenderse unos a otros, porque entonces la diferenciación separatista de las razas habrá pasado.

La segunda ayuda que la humanidad tiene ahora, es la Religión del Hijo: La Religión Cristiana, cuyo objeto es la unión con Cristo por la purificación y gobierno del cuerpo vital.

San Pablo se refiere a ese estado cuando dice: "Hasta que el Cristo nazca de vosotros", y exhorta a sus Seguidores como a atletas en una carrera, a desembarazarse de toda traba.

El principio fundamental para la construcción del cuerpo vital es la repetición. Las experiencias repetidas obran sobre él y crean la memoria. Los Guías de la humanidad, que deseaban prestar ayuda inconsciente por medio de ciertos ejercicios, les indicaron la oración como medio de producir pensamientos dulces y puros para que trabajaran en el cuerpo vital, y les recomendaron que "oraran sin cesar". Los burlones han preguntado insidiosamente con frecuencia por qué era necesario orar siempre, pues si Dios era Omnisciente, debería conocer todas nuestras necesidades; y si no lo es, nuestras oraciones probablemente no llegarían hasta El. No podría se Omnipotente tampoco, en este caso, y, por lo tanto, no podría contestar a las oraciones. Muchos cristianos han creído que era malo estar importunando continuamente a Dios con sus oraciones.

Tales ideas están basadas en una mala comprensión de los hechos. El verdadero Dios es omnisciente y no necesita que nadie le recuerde nuestras necesidades; pero si oramos debidamente nos encaminamos nosotros mismos hacia El, obrando y purificando así nuestros cuerpos vitales. Si oramos debidamente... pero ahí está la gran cuestión. Estamos generalmente mucho más sumergidos en las cosas temporales que en elevarnos espiritualmente. En las iglesias se celebran reuniones especiales para pedir lluvias o para pedir el triunfo del propio ejército y armada sobre el enemigo...

Esa es la oración al Dios de la Raza, que libra las batallas de su pueblo, el que aumenta sus rebaños y llena sus graneros y cuida de sus necesidades materiales. Pero esas oraciones no siempre purifican. Surgen del cuerpo de deseos, y pueden resumirse así: "Ahora, Señor, estoy guardando todos tus mandamientos lo mejor que puedo y espero que tú harás tu parte en cambio".

Cristo dio a la humanidad una oración que, como El mismo, es única y universal. En ella hay siete oraciones distintas y separadas: Una para cada uno de los siete principios del hombre: El triple cuerpo, el triple espíritu y el eslabón de la mente. Cada oración está particularmente adaptada para provocar el progreso de aquella parte del hombre a la que se refiere.

El propósito de la oración relativa al triple cuerpo es la espiritualización de esos vehículos y la extracción de la triple alma de ellos.

Las oraciones relativas al triple espíritu preparándolo para recibir la esencia extraída: El alma triple.

La oración por la mente es para conservarla en su debida relación como lazo de unión entre lo superior y lo inferior.

La tercera ayuda que se dará a la humanidad será la Religión del Padre. Podemos escasamente comprender lo que será, salvo que su Ideal será superior aún al de la Fraternidad y que, por su intermedio, el cuerpo denso se espiritualizará.

Las Religiones del Espíritu Santo, o sea las Religiones de Raza, tuvieron por objeto la elevación de la raza humana por medio del sentimiento del reinado limitado a un grupo: Familia, tribu o nación.

El propósito de la Religión del Hijo, Cristo, es elevar aún más a la humanidad formando una Fraternidad Universal compuesto de individuos separados.

El Ideal de la Religión del Padre será la eliminación de toda separatividad, sumergiéndose en el Uno, así que no habrá ya más "yo" ni "tú", sino que todos serán uno en realidad. Pero esto no sucederá mientras habitemos la Tierra física, sino en un futuro estado en el que comprenderemos nuestra unidad con todo, teniendo cada uno acceso a todos los conocimientos adquiridos por cada individuo separado. Así como una sola faceta de un diamante tiene acceso a toda la luz que se filtra por cada una de las demás facetas, siendo una con ellas, si bien limitada por líneas que le dan cierta individualidad sin separatividad, así también el espíritu individual retendrá la memoria de sus experiencias particulares, dando a los demás también los frutos de su existencia individual.

Estos son los grados y estados a través de los cuales se guía la humanidad inconscientemente.

En las edades pasadas el Espíritu de Raza era el único que reinaba. El hombre estaba limitado por un gobierno patriarcal, en el cual no tomaba parte alguna. Pero ahora en todo el mundo, vemos inequívocas señales del derrumbe de esos antiguos gobiernos. El sistema de castas, que fue lo que constituyó el poder de Inglaterra en la India, está viniéndose abajo. En vez de continuar separado en pequeños grupos, el pueblo se está uniendo y pide al opresor que se vaya y lo deje vivir libremente bajo un gobierno por, para y del pueblo. Rusia está trastornada por las luchas internas que quieren derrumbar al gobierno autocrático y dictador. Turquía se despertó y ha dado un gran paso hacia la libertad, estamos, como los demás, luchando por ella y no estamos aún satisfechos. Vamos aprendiendo que hay otras opresiones además de las monarquías autocráticas. Vemos que aún nos resta ganar la libertad industrial. Nos encontramos aplastados bajo el yugo de los Monopolios y de la loca competencia. Vamos encaminándonos hacia la cooperación, que actualmente está practicándose por los mismos Monopolios dentro de sus propios confines para su beneficio privado. Estamos deseando ardientemente una sociedad en la cual "todos los hombres se sentarán cada uno bajo su viña y bajo su higuera, y nada los atemorizará".

Así que todos los sistemas de gobierno patriarcales están cambiando en todo el mundo. Las naciones, como tales, han tenido ya su vida y están trabajando por la Fraternidad Universal de acuerdo con los designios de nuestros Guías invisibles, que no son, por cierto, los menos poderosos en precipitar los acontecimientos, aunque no se sienten oficialmente en los consejos de las naciones.

Estos son los medios por los cuales se purifican a la larga los diferentes cuerpos de la humanidad; pero el aspirante al conocimiento superior trabaja conscientemente para alcanzar esos fines, por métodos bien definidos, de acuerdo con su constitución.

METODOS OCCIDENTALES PARA LOS OCCIDENTALES

En la India se emplean diversos métodos bajo los diferentes sistemas de Yoga. Yoga significa Unión, y, como en el Occidente, el objeto del aspirante es la unión con el Yo Superior; pero, para ser eficaces, los métodos de buscar esa unión deben ser diferentes. Los vehículos de un hindú están diferentemente constituidos de los de un caucásico. Los hindúes han vivido durante muchos años en un ambiente y clima totalmente diferente del nuestro. Han perseguido diferentes métodos de pensamiento, y su civilización, aunque de orden muy elevado, es diferente de la nuestra en sus efectos. Por lo tanto, sería inútil para nosotros adoptar sus métodos, que son producto de los más elevados conocimientos ocultos y perfectamente conveniente para ellos, pero de todo punto inadaptables al occidental, como una comida de avena para un león.

Por ejemplo, en algunos sistemas se pide que el yogui se siente en ciertas posiciones, para que ciertas corrientes cósmicas puedan influir a través de su cuerpo de cierta manera, produciendo así resultados definidos. Esa instrucción sería completamente inútil para un caucásico, porque éste es completamente insensible a esas corrientes, debido a su manera de vivir. Si tiene que obtener algún resultado práctico, debe trabajar en armonía con la constitución de sus propios vehículos. Esta es la razón por la que los "Misterios" fueron establecidos en diversas partes de Europa en la Edad Media. Los alquimistas eran profundos estudiantes de la ciencia oculta superior. La creencia popular de que el objeto de sus estudios y experiencias era el transmutar los metales inferiores en oro fue debida a que aquéllos eligieron esa manera simbólica de describir su verdadero trabajo, que era la transmutación de la naturaleza inferior en espíritu. Y fue descripta así para desviar las sospechas de los celosos sacerdotes, pero sin decir una falsedad. La afirmación de que los rosacruces eran una sociedad dedicada a descubrir y a usar la fórmula para hacer la "Piedra Filosofal" es cierta. Es también verdad que muchas personas han tenido en sus manos y tienen con frecuencia esa piedra maravillosa. Es muy común, pero de ningún valor para nadie, salvo para el individuo que la hace por sí mismo. Esa fórmula se da en el ejercitamiento oculto, y un rosacruz no se diferencia en ese respecto del ocultista de cualquier otra escuela. Todos están dedicados a construir la codiciada piedra, empleando cada uno, sin embargo, sus propios métodos, porque no hay dos individuos iguales y, por consiguiente, el trabajo realmente efectivo es siempre individual en su esfera de acción.

Todas las escuelas de ocultismo pueden dividirse en siete, como son los "Rayos" de Vida, los espíritus virginales. Cada escuela u orden pertenece a uno de esos siete Rayos, así como también cada unidad de la humanidad. Por lo tanto, cualquier individuo que busque unirse a uno de esos grupos ocultos, cuyos "Hermanos" no pertenezcan a su rayo, no puede hacerlo con beneficio para sí mismo. Los miembros de esos grupos son hermanos en un más íntimo sentido que el resto de la humanidad.

Quizás se comprenda mejor la relación de cada uno de esos rayos con los demás comparándolos con los colores del espectro. Por ejemplo, si un rayo rojo se alía con un rayo verde, se producirá una inarmonía. El mismo principio se aplica a los espíritus. Cada uno debe proceder con los del grupo al que pertenece durante la manifestación, si bien todos son Uno. Así como todos los colores están contenidos en la luz blanca, siendo la cualidad refractora de nuestra atmósfera lo que parece dividirla en siete colores, así también las ilusorias condiciones de la existencia concreta hacen que los espíritus parezcan agruparse y que estas aparentes agrupaciones sean muy diferentes mientras permanecemos en ese estado.

La Orden de los Rosacruces fue fundada especialmente para aquellos cuyo elevado grado de desarrollo intelectual les obliga a repudiar al corazón. La inteligencia pide imperiosamente una explicación lógica para todo, para el misterio del mundo, para el problema de la vida y de la muerte. Las razones y el modus operandi de la existencia no fueron explicados por el precepto sacerdotal "no tratéis de conocer los misterios de Dios".

Para todo hombre o mujer que tiene la fortuna, o lo que sea, de poseer una mente escudriñadora, es de suprema importancia el recibir todas las informaciones que anhele, para que, cuando la cabeza esté satisfecha, pueda hablar el corazón. El conocimiento intelectual no es más que el medio que lleva al fin, pero no es el fin en sí mismo. Por lo tanto, el propósito de los rosacruces es satisfacer primeramente al aspirante, probándole que todo es razonable en el universo, triunfando así sobre el rebelde intelecto.

Cuando ha cesado de criticar y está a pronto para aceptar provisionalmente, como verdad probable, las afirmaciones que no puede comprobar inmediatamente, entonces, y no hasta entonces, desarrollará el ejercitamiento esotérico las facultades superiores mediante las cuales pasa el hombre de la fe al conocimiento directo. Aún así, el discípulo verá, conforme progresa en el conocimiento directo y se habilita para investigar por sí mismo, que siempre hay verdades que están más allá de él y que sabe que son verdades, aun cuando todavía no esté lo suficientemente avanzado como para poder investigarlas.

El discípulo haría bien en recordar siempre que nada que no sea lógico puede existir en el universo y que la lógica es el guía más seguro en todos los mundos; pero no debe olvidar tampoco que sus propias facultades son limitadas y que se necesitan, a veces, más poderes razonadores que los suyos para poder resolver algunos problemas, aun cuando puedan, sin embargo, ser susceptibles de amplia explicación; pero sólo por razonamientos que están mucho más allá de la capacidad del discípulo en ese estado de desarrollo. Otro punto que debe tenerse siempre presente es que la más firme confianza en el maestro es absolutamente necesaria.

Lo antedicho se recomienda muy particularmente a todos los que tengan la intención de dar sus primeros pasos hacia el conocimiento superior. Si se siguen las indicaciones dadas, débese depositar en ellas toda confianza, como medios de realizar sus propósitos. Seguirlas a medias no produciría el menor resultado. La duda mataría hasta la más hermosa flor que pudiera producir el espíritu.

El entrenamiento sobre los diferentes vehículos del hombre se hace sincrónicamente. Un cuerpo no puede ser influido sin que a la vez sean afectados los otros, pero el trabajo principal o definido puede hacerse en cualquiera de ellos.

Si se presta la estricta atención a la higiene y a la dieta, el cuerpo denso es el más principalmente afectado; pero al mismo tiempo se produce también un efecto sobre el cuerpo vital y el de deseos, porque cuanto más puros y mejores materiales se empleen en la construcción del cuerpo denso, las partículas se encuentran envueltas en éter planetario y materia de deseos más pura, y todos esos cuerpos se purifican y mejoran. Si la atención se dedica únicamente a la higiene y al alimento, los cuerpos vital y de deseos personales podrán permanecer tan impuros como antes; pero, sin embargo, se habrá hecho un poco más fácil el ponerse en contacto con el bien que si se hubieran empleado alimentos groseros.

Por otro lado, si a despecho de las incomodidades se cultiva un temperamento ecuánime y también nuestros gustos literarios y artísticos, el cuerpo vital producirá un efecto de delicadeza en los asuntos físicos y engendrará sentimientos nobles y exquisitas emociones en el cuerpo de deseos.

El tratar de cultivar las emociones también reacciona sobre los otros vehículos y los mejora.

LA CIENCIA DE LA NUTRICION

Si comenzamos con el vehículo denso y consideramos los medios físicos para mejorarlo y convertirlo en el mejor instrumento posible del espíritu, y después estudiamos los medios espirituales conducentes al mismo fin, comprenderemos en nuestro estudio a todos los demás vehículos, y por lo tanto, será éste el método que seguiremos.

El primer estado visible del embrión humano es una substancia pequeña, globular, gelatinosa, parecida a la albúmina o clara de huevo. En ese glóbulo gelatinoso aparecen partículas de materia más sólida. Estas partículas aumentan gradualmente de tamaño y densidad hasta que se ponen en contacto unas con otras. Los diferentes puntos de contacto se convierten lentamente en articulaciones y coyunturas; y de esta manera se va formando gradualmente un armazón de materia sólida, el esqueleto.

Durante al formación de este armazón, la materia gelatinosa que le rodea se acumula y cambia de forma, hasta que por último ese grado de organización desarrolla lo que se conoce como feto. Este comienza a hacerse cada vez más grande, firme y organizado, hasta que llega el tiempo de nacer.

El mismo proceso de consolidación que comenzó en primer grado visible de existencia, continúa todavía. El ser pasa a través de los diferentes estados de la infancia, adolescencia, juventud, virilidad y vejez y, por último, llega a ese cambio que se llama muerte.

Cada uno de esos estados está caracterizado por un creciente grado de dureza y solidez.

Hay un aumento gradual de densidad y firmeza de los huesos, tendones, cartílagos, ligamentos, tejidos, membranas, cutis y hasta de las substancias estomacales, hígado, pulmones y otros órganos. Las coyunturas se ponen rígidas y secas. Comienzan a crujir cuando se mueven debido a que el fluído sinovial que las lubrica y ablanda disminuye en cantidad y se hace demasiado viscoso y gelatinoso para servir a sus propósitos.

El corazón, el cerebro, y todo el sistema muscular, la médula espinal, nervios, ojos, etc., participan del mismo proceso de solidificación, haciéndose cada vez más rígidos. Millones y millones de diminutos vasos capilares que se ramifican, como las ramas de un árbol, a través del cuerpo entero se van cerrando gradualmente y se transforman en fibras sólidas, no llegando la sangre a ellos.

Los vasos sanguíneos más grandes, arterias y venas, se endurecen, pierden su elasticidad, empequeñecen y se hacen incapaces de llevar la cantidad necesaria de sangre. Los fluídos del cuerpo se tornan viscosos y pútridos, cargados de materia terrosa. El cutis vuélvese amarillento y se pone seco y áspero. El cabello cae por falta de aceite. Los dientes se carían y caen por falta de gelatina. Los nervios motores empiezan a secarse y los movimientos se hacen pesados y lentos. Los sentidos se debilitan; la circulación de la sangre se retarda, se estanca, y hasta se coagula en los vasos. El cuerpo pierde cada vez más su poder anterior. Después de ser elástico, lleno de salud, flexible, activo, sensitivo, se hace rígido, taro e insensible. Finalmente muere de vejez.

Y la pregunta surge naturalmente: ¿Qué es lo que ocasiona esa oscilación paulatina del cuerpo, produciendo la rigidez, la decrepitud y la muerte?

Desde el punto de vista puramente físico la opinión de los químicos es unánime y dicen que es debida principalmente a un creciente aumento de fosfato de calcio (substancia ósea), carbonato de calcio (comúnmente cal) y sulfato de calcio, y ocasionalmente un poco de magnesia y una cantidad insignificante de otras materias terrosas.

La única diferencia entre el cuerpo infantil y el decrépito es la mayor densidad de éste y su mayor dureza y rigidez causada por el aumento de materias terrosas, calcáreas, que entran en la composición del segundo. Los huesos del niño están compuestos de tres partes de gelatina por una parte de materia terrosa. En el viejo esta proporción está invertida.

¿Cuál es la fuente de esa acumulación de materias que producen la muerte?

Es axiomático que todo el cuerpo está nutrido por la sangre y que cualquier cosa que aquél contenga debe haber estado primeramente en la segunda. El análisis muestra que la sangre tiene substancias terrosas de la misma clase que los agentes de solidificación -y nótese- la sangre arterial contiene más substancias terrosas que la sangre venosa.

Esto es sumamente importante, pues demuestra que en cada ciclo la sangre deposita substancias terrosas. Es, por lo tanto, el vehículo común que destruye el sistema. Pero su existencia de materias terrosas debe ser renovada, pues de lo contrario no podría continuar siempre haciéndolo. ¿En dónde renueva su mortífera carga? No puede haber sino una sola respuesta: Del alimento y de la bebida; absolutamente no hay otra fuente de donde pueda tomarla.

El alimento y la bebida que nutren el cuerpo deben ser, al mismo tiempo, la fuente primaria de las materias terrosas, calcáreas, que luego son depositadas por la sangre en todo el sistema, produciendo la decrepitud primero y después la muerte. Para sustentar la vida física, es necesario lo que comemos y bebemos; pero como hay muchas clases de alimentos y bebidas, es conveniente conocer qué clase de alimentos es la que contiene menos substancias destructivas. Si podemos encontrar tal alimento prolongaremos nuestra vida, y, desde el punto de vista oculto, es deseable el vivir todo lo que podamos en cada cuerpo denso, especialmente después de haber comenzado a dirigirnos hacia el "Sendero". Como se requieren tantos años para educar, en la infancia y juventud, cada cuerpo que habitamos, hasta que el espíritu pueda obtener algún dominio sobre él, es bien claro que cuanto más podamos retener un cuerpo que ya está dirigido por el espíritu, tanto mejor será para nuestro progreso. Por lo tanto, es sumamente importante que el discípulo tome la alimentación y bebida que tengan menos substancias destructivas, y que al mismo tiempo mantengan siempre activos los órganos de excreción.

El cutis y el sistema urinario son los que salvan al hombre de una muerte prematura. Si no fuera por ellos, que eliminan la mayor parte de las substancias terrosas que absorbemos con el alimento, no viviríamos ni diez años.

Se estima que el agua ordinaria, no destilada, contiene tanto carbonato y otros compuestos de calcio que la cantidad corriente que usa una persona en forma de té, café, sopa, etc., sería suficiente en cuarenta años para formar un bloque de calcio sólido o de mármol de un tamaño igual al del hombre. Es también muy significativo el hecho de que aunque se encuentre siempre fosfato de calcio en la orina de los adultos no se encuentra en la orina de los niños, porque en éstos, la rápida formación de los huesos requiere que esa sal se retenga. Durante el período de gestación hay muy poca substancia calcárea en la orina de la madre, puesto que aquélla se emplea para la construcción del feto. En circunstancias ordinarias, sin embargo, la substancia calcárea es muy evidente en la orina de los adultos, y a ello debemos el que podamos vivir tanto como vivimos.

El agua no destilada, cuando se toma al interior, es el peor enemigo del hombre; pero usada externamente, es su mejor amigo. Mantiene los poros de la piel abiertos, estimula la circulación de la sangre y evita los estancamientos que producirían una oportunidad para que se depositaran las substancias calcáreas, fosfatos, etcétera, que a la larga acarrean la muerte.

Harvey, el descubridor de la circulación de la sangre, dijo que la salud denota una circulación de la sangre libre, y que la enfermedad es el resultado de una obstrucción en esa misma circulación.

El baño de pila es de gran valor como medio de conservar la salud del cuerpo, y debe ser usado con frecuencia por el aspirante a la vida superior. La transpiración, sensible o insensible, arroja fuera del cuerpo mucha más substancias calcáreas que cualquier otra función.

Mientras se vaya echando combustible al fuego y se lo mantenga libre de cenizas, seguirá ardiendo. Los riñones son muy importantes porque arrojan fuera del cuerpo a las cenizas; pero, a pesar de la gran cantidad de materias calcáreas que salen con la orina, en muchos casos queda dentro bastante como para formar cálculos o piedras en la vejiga, produciendo inexpresables agonías y hasta la muerte.

No se debe creer que el agua contiene menos cal por haberla hervido. La costRa calcárea que se forma en el fondo de la cadera ha sido abandonada allí por el agua evaporada que salía de la caldera como vapor. Si condensamos el vapor tendremos agua destilada, que es importantísima para mantener joven al cuerpo.

En el agua destilada no hay absolutamente substancia terrosa alguna, ni en el agua de lluvia, nieve o granizo (salvo la que pueda pegársele por el contacto con el suelo o los tejidos, etc); pero el café, el té o la sopa, hechos con agua ordinaria, no están libres de substancias terrosas por más que se hayan hervido; al contrario, cuanto más hierva, tanto más se carga de ellas. Los que sufren de enfermedades urinarias no deberían beber nunca sino agua destilada.

En términos generales, puede decirse de los alimentos sólidos que los vegetales frescos y las frutas maduras contienen la mayor proporción de substancias nutritivas y la menor de substancias terrosas.

Como que estamos escribiendo estas líneas para el aspirante a la vida superior y no para el público en general, podemos decir además que los alimentos animales deben abolirse completamente, si es posible. Ninguno que mate puede llegar muy arriba en el sendero de santidad. Pero obramos peor aún que si matásemos realmente, porque para evitarnos el cometer personalmente esas matanzas, y recoger, sin embargo, el producto, obligamos a un semejante, por medio de las necesidades económicas, a dedicar su vida entera al asesinato, brutalizándolo en consecuencia en tal extensión, que la ley no le permite actuar como jurado en los juicios por crímenes capitales, porque su trabajo lo ha familiarizado demasiado con la matanza.

Los iluminados saben que los animales son sus hermanos más jóvenes y que serán humanos en el Período de Júpiter. Entonces les ayudaremos como los Angeles, que eran hombres en el Período Lunar, nos están ayudando actualmente a nosotros; y, para un aspirante a los ideales elevados, el matar -sea personalmente o por delegación- está completamente fuera de toda cuestión.

Pueden usarse, sin embargo, varios productos animales muy importantes, tales como la leche, el queso y la manteca. Esos productos son el resultado del proceso de la vida y no se necesita tragedia alguna para convertirlos en alimentos. La leche, que es un factor importantísimo para el estudiante ocultista, no contiene substancias terrosas y, por consiguiente, tiene una influencia sobre el cuerpo que no posee ningún otro alimento.

Durante el Período Lunar, el hombre fue alimentado con la leche de la Naturaleza. El alimento universal fue absorbido por él, y el empleo de la leche tiende a ponerlo en contacto con fuerzas cósmicas que lo capacitarán para curar a los demás.

Se cree generalmente que el azúcar u otras substancias sacarinas son perjudiciales para la salud en general, y especialmente para los dientes produciendo las caries y los dolores de muelas. Unicamente puede ser bajo ciertas circunstancias. Es perjudicial en ciertas enfermedades como la biliosidado la dispepsia, o si se mantiene largo tiempo en la boca como el azúcar cande; pero si se emplea discretamente durante la buena salud y se va aumentando gradualmente la dosis conforme el estómago se vaya acostumbrando a ella, se encontrará que es muy nutritiva. La salud de los negros se mejora enormemente durante la zafra, a pesar de que entonces es cuando más trabajan. Esto se atribuye a que entonces se alimentan con el dulce jugo de la caña. Lo mismo puede decirse de los caballos, vacas y otros animales de esas localidades, a quienes le agrada extraordinariamente la melaza y residuos con los que se los alimenta. Se ponen gordos en poco tiempo y el pelo se torna suave y brillante. Los caballos alimentados con zanahorias hervidas durante unas cuantas semanas, adquieren un pelo como la seda, debido a los jugos sacarinos de ese vegetal. El azúcar es un artículo nutritivo y benéfico para la alimentación y no contiene cenizas de clase alguna.

Las frutas son una dieta ideal. Los árboles las producen con objeto de inducir al hombre y a los animales a comerlas, de manera que las semillas se diseminen, así como las flores atraen a las abejas con propósitos análogos.

La fruta fresca contiene agua de las clase más pura y mejor, capaz de penetrar en el sistema de una manera maravillosa. El jugo de uvas es particularmente un admirable disolvente. Purifica y estimula la sangre, abriéndole el camino por los capilares ya secos y endurecidos, siempre que este proceso no haya ido demasiado lejos. Mediante el tratamiento por el jugo de uvas sin fermentar, las personas de ojos cansados, pálidas, de pobre complexión, se harán fuertes, vigorosas y llenas de vida. La creciente permeabilidad permite al espíritu manifestarse con más libertad y con renovada energía. La tabla siguiente, que, con excepción de la última columna, está tomada de las publicaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, dará al aspirante alguna idea de la cantidad necesaria que debe comerse, según los diferentes grados de actividad, así como los constituyentes de los diversos alimentos que se indican.

Considerando al cuerpo desde un punto de vista puramente físico, es lo que pudiéramos llamar un horno químico, siendo el alimento el combustible. Cuanto más ejercicio hace el cuerpo, tanto más combustible necesita. Sería una locura que un hombre cambiara su método de alimentación ordinario que haya usado durante años para seguir otro método, sin meditar debidamente cuál sería el mejor para servir sus propósitos. La simple eliminación de la carne de la alimentación ordinaria de los carnívoros, produciría, indudablemente, desarreglos en la salud de la mayoría de las personas. La única manera segura es la de experimentar y estudiar el asunto primeramente, con el discernimiento debido. No pueden establecerse reglas fijas, siendo la alimentación una cosa tan individual como cualquier otra característica. Todo lo que puede hacerse es dar la tabla de valores alimentarios y describir la influencia general de cada elemento químico, dejando que cada aspirante se haga su propio método.

No debemos permitir tampoco que la apariencia de una persona influya en nuestro juicio acerca de la condición o estado de su salud. Se aceptan comúnmente ciertas ideas generales de cómo dictaminar la salud de una persona, pero no hay razones de peso para ese juicio. Las mejillas sonrosadas pueden ser una indicación de salud en un individuo y de enfermedad en otro. No hay regla particular alguna por la cual pueda conocerse la salud, excepto el sentimiento del confort y bienestar que goce del mismo individuo, sin tener para nada en cuenta las apariencias.

La tabla de valores alimentarios que damos trata de los cinco componentes químicos.

El agua es el gran disolvente.

El nitrógeno o proteína es el factor esencial en la formación de la carne, pero contienen algunas substancias terrosas.

Los hidratos de carbono o azúcar son los principales productores de energía.

Las grasas son las que producen el calor y son las que conservan las fuerzas de reserva.

Las cenizas son minerales, calcáreas, terrosas y endurecen todo el sistema. No debemos temer el que no obtengamos la cantidad suficiente para formar los huesos; al contrario, debemos ser sumamente cuidadosos para absorber sólo el mínimum posible.

La caloría es la simple unidad de calor, y la tabla muestra el número que de ellas contiene cada artículo alimenticio cuando se compra en el mercado. En una libra de nueces del Brasil, por ejemplo, el 49,6 por ciento es desecho (cáscaras), pero el 50,4 por ciento restante contiene 1.485 calorías. Esto significa que cerca de la mitad de lo comprado es desecho, pero que el resto contiene el número de calorías indicado. Para que podamos conseguir la mayor suma de energía de nuestro alimento, debemos prestar atención al número de calorías que contiene, porque de ellas obtenemos la energía requerida por nuestro trabajo cotidiano.

El número de calorías necesarias para sustentar al cuerpo bajo las distintas condiciones, se muestra la tabla siguiente:

El hombre con trabajo muscular muy fuerte.........................

5.500

calorías

El hombre con trabajo muscular moderadamente fuerte.......

4.150

"

El hombre con trabajo muscular moderadamente activo.......

3.400

"

El hombre con trabajo moderadamente liviano...............

3.050

"

El hombre con trabajo sedentario..........................

2.700

"

El hombre que no hace ejercicio muscular..................

2.450

"

La mujer con trabajo manual liviano o moderado............

2.450

"

De acuerdo con la Tabla de Valores Alimentarios, es evidente que el chocolate es el alimento más nutritivo que tenemos, así como el cacao en polvo es el más peligroso de todos los alimentos, conteniendo tres veces más cenizas que la mayoría de los demás, y diez veces más que muchos de ellos. Es un alimento poderoso y también un veneno poderoso; porque endurece el sistema mucho más rápidamente que cualquier otra substancia.

Por supuesto, requerirá algún estudio el que podamos asegurarnos un buen método alimentario; pero queda ampliamente compensado por la salud y la longevidad que producirá y que asegurará el libre ejercicio del cuerpo, haciendo posible el estudio y la

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Tabla de Valores Alimentarios

Tabla de Valores Alimentarios (Continuación)

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dedicación a las cosas superiores. Después de algún tiempo, el aspirante se familiarizará tanto con el asunto que no necesitará dedicarle atención alguna.

Aunque la tabla anterior muestra la proporción de substancias químicas contenidas en cada artículo alimenticio nombrado, debe recordarse que no todos ellos son aprovechables por el sistema, pues hay ciertas porciones que el cuerpo se rehusa a asimilar.

De los vegetales digerimos solamente el 83% de los proteicos, 90% de las grasas y el 95% de los hidratos de carbono.

De las frutas asimilamos el 85% de los proteicos, 90% de las grasas y 90% de los hidratos de carbono.

El cerebro es el mecanismo coordinador que domina los movimientos del cuerpo y expresa nuestras ideas. Esta construido por las mismas substancias que las demás partes del cuerpo, teniendo además el fósforo, que es peculiar solamente al cerebro.

La conclusión lógica es que el fósforo es el elemento particular mediante el cual el Ego puede expresar pensamientos e influir sobre el cuerpo denso físico. Es también un hecho que la proporción y variación de esta substancia corresponde al estado y grado de inteligencia del individuo. Los idiotas tienen muy poco fósforo, los profundos pensadores tienen mucho; y en el reino animal el grado de consciencia y de inteligencia está en proporción directa con la cantidad de fósforo contenida en el cerebro.

Es por lo tanto, de la mayor importancia que el aspirante que quiera usar su cuerpo para trabajos mentales y espirituales facilite a su cerebro la substancia necesaria con ese propósito. La mayoría de los vegetales y de las frutas contienen cierta cantidad de fósforo; pero debe notarse especialmente que la mayor cantidad de aquél se encuentra siempre en las hojas, las que generalmente son desechadas. Se encuentran en cantidades considerables en las uvas, cebollas, salvias, judías, ajos, ananás, y en los hojas y tallos de muchos vegetales, como también en el jugo de la caña de azúcar, pero no en el azúcar refinado.

La siguiente tabla muestra la proporción de ácido fosfórico en unos cuantos artículos:

100.000 partes de

Cebada seca. contienen de ácido fosfórico

210

partes

Alubias (porotos, fríjoles, judías)

292

"

Remolacha

167

"

Remolacha, hojas de

690

"

Alforfón (trigo sarraceno)

170

"

Zanahorias secas

395

"

Zanahorias, hojas de

963

"

Linaza

880

"

Lino, tallos de

118

"

Chirivía

111

"

Chirivía, hojas de

1.784

"

Guisantes

190

"

La substancia de las indicaciones precedentes puede resumirse así:

1) El cuerpo está sujeto durante toda la vida a un proceso de solidificación.

2) Este proceso se efectúa por el depósito que la sangre hace de substancias terrosas, principalmente fosfatos y carbonatos de calcio, con el que las diversas partes se osifican, convirtiéndose en huesos o materia endurecida.

3) Esta transformación en huesos destruye la flexibilidad de los vasos, músculos y otras partes del cuerpo sujetas a movimientos. Pone viscosa a la sangre y obstruye completamente los diminutos capilares, así que la circulación de los fluídos y la acción del sistema disminuye generalmente, siendo la terminación de ese proceso solidificativo la muerte.

4) Este proceso de solidificación puede ser retardado, y por ende, puede prolongarse la vida desechando todo alimento que contenga muchas cenizas y empleando agua destilada al interior, y promoviendo la excreción a través del cutis por medio de frecuentes baños.

Lo anterior explica por qué algunas religiones prescriben abluciones frecuentes como ejercicios religiosos, puesto que fomentan la salud y purifican el cuerpo denso. Los ayunos estaban también prescriptos con análogos fines, pues proporcionan al estómago un bien necesitado y merecido descanso, permitiendo que el cuerpo elimine las substancias gastadas; y de esa manera, si no son frecuentes o demasiado prolongados provocan la salud; pero generalmente es mejor dar al cuerpo los alimentos apropiados, que son las mejores de todas las medicinas.

El primer cuidado del médico es siempre comprobar si las excreciones se efectúan debidamente, siendo ellas el medio principal que emplea la Naturaleza para desembarazar al cuerpo de los venenos que contienen los alimentos.

En conclusión, el aspirante debe elegir el alimento que pueda digerir mejor, porque cuanto más fácilmente se efectúe esa función, tanto mayor es la energía extraída del alimento y tanto más tiempo tendrá el sistema para recuperarse antes de que sea necesario comer de nuevo. La leche no debe beberse nunca como si uno bebiera un vaso de agua. Debe tomarse a sorbitos, como el té o el café. Entonces formará muchos glóbulos pequeños en el estómago que serán fácilmente asimilados. Tomada debidamente, es uno de los mejores artículos posibles de la dieta. Las frutas cítricas1 son poderosos antisépticos; y los cereales, especialmente el arroz, son antitoxinas de gran eficacia.

Habiendo explicado, pues, lo que es necesario al cuerpo denso desde el punto de vista material, puramente físico, consideraremos ahora el asunto desde el punto de vista oculto, tomando en consideración el efecto que se produce sobre los dos cuerpos invisibles que interpenetran al cuerpo denso.

El punto de asidero especial del cuerpo de deseos está en los músculos y en el sistema nervioso cerebroespinal, como dijimos anteriormente. La energía desplegada por una persona cuando trabaja bajo una excitación u odio, es un buen ejemplo de ello. En tales ocasiones, todo el sistema muscular está en tensión y ninguna labor, por dura que sea, es tan extenuante como un "acceso de ira". Este puede a veces dejar al cuerpo extenuado durante semanas enteras. Puede, pues, verse la imprescindible necesidad de mejorar el cuerpo denso gobernando el carácter, evitando así los sufrimientos que resultan de la acción desordenada del cuerpo de deseos.

Mirando el asunto desde el punto de vista oculto, toda

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1Limones, naranjas, etc. (N. del T.)

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conciencia del Mundo Físico es el resultado de la guerra constante entre los cuerpos de deseos y vital.

La tendencia del cuerpo vital es la de ablandar y construir. Su expresión principal se encuentra en la sangre y en las glándulas, así como en el sistema nervioso simpático, habiendo obtenido ingreso en la plaza fuerte del cuerpo de deseos (los sistemas muscular y nerviosos voluntarios), cuando comenzó a convertir el corazón en músculo voluntario.

La tendencia del cuerpo de deseos es endureciente, y a su vez ha invadido los dominios del cuerpo vital, tomando posesión del bazo y haciendo los corpúsculos blancos sanguíneos, que no son los "policías del sistema", como cree actualmente la ciencia, sino destructores de todo el cuerpo. Dichos corpúsculos se filtran por las paredes de las venas y arterias dondequiera que se sienta la menor molestia y especialmente en momentos de cólera. Entonces el torbellino de las fuerzas del cuerpo de deseos permeabilizan las venas y arterias abriendo el camino a esos corpúsculos blancos a los tejidos del cuerpo, donde forman las bases para la agrupación de las materias terrosas que matan al cuerpo.

Dándole la misma clase de alimento, la persona serena y jovial vivirá mucho más y gozará de mejor salud y será más activa que la persona melancólica que pierde el dominio de sí. La última hará y distribuirá más corpúsculos blancos destructores en su cuerpo que la primera. Si los hombres de ciencia analizan los cuerpos de esas dos personas, encontrarán que había una cantidad mucho menor de substancias terrosas en el cuerpo de la jovial que en el de la irascible.

Esa destrucción efectúase constantemente y no es posible salvaguardarse de todos esos destructores, ni ésa es tampoco la intención. Si el cuerpo vital tuviera para ello ininterrumpido poder, construiría y reconstruiría, empleando todas las energías con ese propósito. No habría consciencia o pensamiento alguno. Debido a que el cuerpo de deseos obstruye y endurece las partes internas, es por lo que se desarrolla la consciencia.

Hubo un tiempo muy lejano, mucho más antiguo que aquel en el que creamos las primeras concreciones, como los moluscos, en el que nos mantuvimos en cuerpos blandos, flexibles y sin huesos; pero en aquel entonces sólo teníamos la consciencia obscurísima, vaga y confusa que tienen los moluscos actualmente. Antes de que pudiéramos avanzar era necesario que retuviéramos las concreciones, y se comprobará que el estado de conciencia de cualquier especie está en proporción directa al desarrollo del esqueleto interno. El Ego debe poseer sólidos huesos, con médula semifluídica y roja, a fin de poder formar corpúsculos sanguíneos rojos para su expresión.

Ese es el mayor desarrollo del cuerpo denso. Esto no significa que los animales que tienen un esqueleto similar al hombre, en cuanto a perfección, posean espíritu interno. No lo tienen, pues pertenecen a una corriente diferente de evolución.

LA LEY DE ASIMILACION

La ley de asimilación no permite que ninguna partícula entre a formar parte de nuestro cuerpo si nosotros, como espíritus, no la hemos dominado y sujetado a nosotros mismos. Las fuerzas activa en ello, son, como recordaremos, principalmente nuestros "muertos", que ya han entrado en el "cielo" y que están allí aprendiendo a construir cuerpos para usarlos aquí; pero trabajan de acuerdo con ciertas leyes que no está en su poder tergiversar. En toda partícula de alimento que ingerimos hay vida, y antes de que podamos agrupar esa vida en nuestro cuerpo por el proceso de asimilación, es necesario que la dominemos y sujetemos a nosotros mismos. En caso contrario no podría haber armonía en el cuerpo. Cada parte obraría independientemente, como lo hace cuando la vida coordinadora se retira del cuerpo. Eso es lo que llamamos desintegración, que es, precisamente, lo opuesto de asimilación. Cuanto más individualizada está la partícula que hay que asimilar, tanta mayor energía se requiere para dirigirla y tanto menos tiempo permanecerá sin buscarle alguna salida para libertarse.

Los seres humanos no están organizados de tal manera que puedan vivir de minerales sólidos. Cuando una substancia puramente mineral, como la sal, por ejemplo, es ingerida, pasa a través del cuerpo dejando muy poca cosa tras sí. Pero lo poco que de ella queda dentro es de naturaleza peligrosa. Si fuera posible para el hombre el emplear los minerales como alimento, serían ideales debido a su estabilidad y a la poca energía que se necesita para dominarlos y subyugarlos a la vida del cuerpo. Nos veríamos obligados a comer mucho menos en cantidad, y también menos a menudo que lo que ahora lo hacemos. Nuestros laboratorios nos suministrarán alguna vez alimentos químicos de calidad tal que sobrepasarán a cualquier otro, con la ventaja de que siempre estarán frescos. El alimento obtenido de las plantas superiores y todavía más de los animales superiores de su reino, es positivamente nauseabundo, debido a la rapidez de su desintegración. Este proceso es producido por los esfuerzos hechos por las partículas individuales para liberarse del compuesto en conjunto.

El reino vegetal es el próximo superior al mineral. Tiene una organización capaz de asimilar los compuestos minerales de la Tierra. El hombre y el animal pueden asimilarse las plantas y obtener así los compuestos químicos necesarios para sustentar sus cuerpos, y como la consciencia del reino vegetal es la de un sueño sin ensueños, no ofrece resistencia alguna. Se requiere poquísima energía para asimilar esas partículas; y como tienen muy poca individualidad propia, la vida que anima a esas partículas no trata de escaparse de nuestro cuerpo tan pronto como las de los alimentos derivados de formas más desarrolladas, así que la fuerza que se obtiene de una dieta vegetal o frutal dura mucho más que la derivada de una dieta de carne, y el alimento vegetal ingerido no hay que reponerlo con tanta frecuencia, dando más energía proporcionalmente, puesto que se necesita menos energía para asimilárselo.

El alimento obtenido de cuerpos animales se compone de partículas que han sido trabajadas e interpenetradas por un cuerpo de deseos individual, y se han individualizado así en tal extensión, que es mucho mayor que la de las partículas vegetales. Hay un alma individual en cada célula, la que es compenetrada por las pasiones y los deseos del animal, y se necesita una energía considerable para dominarla en primer lugar para que pueda ser asimilada, pero, sin embargo, nunca queda completamente incorporada al cuerpo como los constituyentes de la planta, que no tienen tendencias individuales tan fuertes. El resultado es que el carnívoro necesita comer una cantidad mayor de alimento que el frugívoro, y además debe comer con más frecuencia. Aun más, esa lucha interna de las partículas de la carne causa un desgaste y destrucción mayor del cuerpo en general, haciendo al carnívoro menos activo y menos paciente que el vegetariano, como lo han demostrado las pruebas aducidas por los partidarios de uno y otro método.

Por lo tanto, si la carne obtenida de los hervíboros es una dieta tan inestable, es evidente que si tratáramos de emplear la carne de los animales carnívoros, en los que las células están más individualizadas aún, nos veríamos obligados a consumir cantidades enormes de alimento. El comer ocuparía la mayor parte de nuestro tiempo; y a pesar de ello, estaríamos siempre extenuados y hambrientos. Ese efecto puede verse en el lobo y en el buitre; su flacura y hambre son proverbiales. Los caníbales comen carne humana, pero sólo a largos intervalos y como una golosina. Como que el hombre no se limita exclusivamente a la carne, su carne no es completamente igual a la de una bestia carnívora; pero, sin embargo, el hambre de los caníbales es también proverbial.

Si la carne de un herbívoro fuera la esencia de lo bueno que tienen las plantas, entonces, lógicamente, la carne de los carnívoros sería la quintaesencia. La carne de los lobos y de los buitres sería pues, la crema de la crema, y mucho más deseable. Pero sabemos que no es ése el caso, sino al revés completamente. Cuanto más nos aproximamos al reino vegetal, tanta más energía derivamos de nuestro alimento. Si el reverso fuera el caso, la carne de los animales carnívoros sería muy buscada por otros animales de presa; pero ejemplos tales como de que "el perro que se coma al perro" son rarísimos en la Naturaleza.

VIVID Y DEJAD VIVIR

La primera ley de la ciencia oculta es "no matarás", y esto debe tenerlo muy en cuenta el aspirante a la vida superior. No podemos crear ni siquiera una partícula de barro, y, por lo tanto, no tenemos derecho a destruir ni la más mínima forma. Todas las formas son expresiones de la Vida Una, de la Vida de Dios. No tenemos derecho a destruir la Forma por medio de la cual está la Vida adquiriendo experiencia y obligarla a construirse un nuevo vehículo.

Ella Wheeler Wilcox con la verdadera compasión de todas las almas avanzadas, campeones de la máxima ocultista, escribió las siguientes hermosísimas palabras:

I am the voice of the voiceless 1
Through me the dumb shall speak
Till a deaf world's ear
Shall be made to hear
The wrongs of the wordless weak.
The same force formed the sparrow 2
That fashioned man, the king.
The God of the Whole
Gave a spark of soul
To furred and feathered thing.
And I am my brother's keeper; 3
And will figth his fight
And speak the word
For beast and bird
Till the world shall set things right.

Algunas veces se objeta que también tomamos la vida cuando comemos vegetales y frutas; pero esta objeción está basada sobre una mal entendida comprensión de los hechos. Cuando la fruta está madura, ya ha realizado su propósito, que es como matriz para la simiente. Si no se come se pudre y pierde. Además, está destinada a servir de alimento del animal y al hombre, proporcionando así a la simiente una oportunidad para crecer al caer en un suelo fértil. Además, de igual manera que el óvulo y el semen de los seres humanos es estéril sin el átomo-simiente del Ego reencarnante y sin la matriz del cuerpo vital, así también cualquier huevo o semilla en sí misma está desprovista de vida. Si se le proporcionan las condiciones necesarias de incubación o tierra, la vida del espíritu-grupo entra en ella, aprovechando así la oportunidad para .asegurarse la producción de un cuerpo denso. Si al huevo o a la se les aplasta, se cocinan o no se les proporcionan las condiciones necesarias para la vida, la oportunidad se pierde, y eso es todo.

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1 Yo soy la voz de los que no hablan, y por mí hablarán los que son mudos. Y mi voz resonará en los oidos del mundo hasta el cansancio, hasta escuche y sepa los errores que comete con los débiles que carecen de palabra.

2 El mismo poder formó al gorrión que al hombre, el rey. El Dios del todo dio una chispa anímica a todos los seres de pelo o pluma.

3 Yo soy el guardían de mi hermano, y yo libraré su batalla; y haré la defensa del animal y del ave, hasta que el mundo haga las cosas como se debe.

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En el estado actual de nuestra jornada evolutiva, todos sabemos ya que está mal el matar, y el hombre protege y ama a los animales en todos los casos en los que sus gustos y egoístas intereses no le ciegan en sus derechos. La ley protege hasta a los gatos o a los perros contra toda crueldad desenfrenada. Salvo en el deporte (la más desenfrenada de todas nuestras crueldades contra el reino animal), siempre se mata a los animales para ganar dinero. Pero los devotos del deporte matan a esas pobres criaturas indefensas con el solo objeto de crear una falsa idea de sus proezas cinegéticas. Es muy difícil de comprender cómo ciertas personas que parecen ser sanas y cariñosas puedan, durante un momento, desprenderse de todos sus instintos caballerescos y saciar su salvaje sed de sangre matando para satisfacer su lujuria de sangre y gozar en la destrucción. Ello es, ciertamente, una regresión a los más inferiores instintos salvajes y nunca puede dignificarse absolutamente y ser considerado como "superior" aun, cuando sea practicado y defendido por las naciones más poderosas y en otro sentido humanas.

!Cuánto más hermoso no sería para el hombre el jugar su papel de amigo y protector del débil! ¿A quién no le agrada visitar el Parque Central de Nueva York y acariciar y dar de comer a los centenares de ardillas que corren de un lado para otro, teniendo la seguridad de que no serán molestadas? ¿Y quién no se alegra al ver el letrero que dice: "Se matará a todo perro que se encuentre persiguiendo a las ardillas"1 Esto es duro para los perros, pero es una evidencia del creciente sentimiento de favorecer y proteger al débil contra la fuerza irracional y egoísta del fuerte. Nada se dice en aquel letrero sobre si las ardillas pudieran ser molestadas por los hombres, porque eso sería imposible. Tan fuerte es la influencia de la confianza de los pequeños y alegres animalitos en la bondad del hombre, que éste no la violaría.

EL PADRE NUESTRO

Volviendo a nuestra consideración de las ayudas espirituales para el progreso humano, podemos considerar al Padre Nuestro como una fórmula algebraica, abstracta, para el mejoramiento y la purificación de todos los vehículos del hombre. La idea de prestar

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1 "Dogs found chasing the squirrels will be shot". (N. del T.).

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el cuidado necesario al cuerpo denso está expresada en las palabras: "El pan nuestro de cada día dánosle hoy".

La oración que se refiere a las necesidades del cuerpo vital es: "Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores".

El cuerpo vital es el asiento de la memoria. En él están archivados todos los recuerdos subconscientes de todos los acontecimientos pasados, buenos o malos, incluyendo toda injuria hecha a otros, así como los beneficios hechos o recibidos. No olvidemos que esos recuerdos de la vida se toman de esos cuadros inmediatamente después de abandonar el cuerpo denso al morir, y que todos los sufrimientos de la existencia post-morten son los resultados de los acontecimientos fotografiados en esas imágenes.

Si, por la oración continua, obtenemos el perdón u olvido de las injurias que hayamos hecho a otros, y si tratamos de hacer toda la restitución posible, purificamos nuestros cuerpos vitales, olvidando y perdonando a aquellos que han obrado mal con nosotros, eliminando así todos los malos sentimientos y salvándonos de los sufrimientos post-morten, además de preparar el camino para la Fraternidad Universal, que depende muy especialmente de la victoria del cuerpo vital sobre el cuerpo del deseo. El cuerpo de deseos imprime, en forma de memoria, sobre el cuerpo vital, la idea de venganza. Un temperamento ecuánime en medio de las incomodidades y molestias de la vida, indica que se ha obtenido esa victoria, y, por consiguiente, el aspirante debe cultivar el gobierno de sí, puesto que tiene un efecto sobre ambos cuerpos. La Oración del Señor comprende esto también, porque cuando vemos que estamos injuriando a otros, miramos en torno nuestro y tratamos de encontrar la causa. Perder el dominio de sí es una de las causas, la que es originada por el cuerpo de deseos.

La mayoría de los hombres dejan la vida física con el mismo temperamento con que vinieron a ella; pero el aspirante debe conquistar sistemáticamente todos los arrebatos del cuerpo de deseos y asumir su propio dominio. Esto puede efectuarse por la concentración sobre elevados ideales, lo que vigoriza al cuerpo vital, y es mucho más eficaz que las oraciones de la iglesia. El ocultista científico emplea la concentración con preferencia a la oración, porque la primera se realiza con ayuda de la mente, que es fría e insensible, mientras que la oración está dictada generalmente

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Diagrama 16: El Padre Nuestro

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por la emoción. Cuando es dictada por una devoción pura e impersonal hacia elevados ideales, la oración es muy superior a la fría concentración. Nunca podrá ser fría, porque lleva sobre las alas del Amor las emanaciones del místico hacia la Deidad.

La oración para el cuerpo de deseos es: "No nos dejes caer en la tentación". El deseo es el gran tentador de la humanidad. Es el gran incentivo para toda acción; y mientras ésta cumple los propósitos del espíritu es buena; pero cuando el deseo es para algo degradante, para algo que rebaja la Naturaleza, debemos ciertamente, rogar para no caer en la tentación.

!El Amor, la Fortuna, el Poder, la Fama! Esos son los cuatro grandes motivos de toda acción humana. El deseo de alguna o varias de estas cosas es el motivo por qué hace el hombre algo o deja de hacerlo. Lo grandes Guías de la humanidad han obrado sabiamente dándole tales incentivos para la acción, para que pudiera obtener experiencias y aprender por ellas. Son necesarios, y el aspirante puede continuar usándolos seguramente como motivos para la acción, pero debe transmutarlos en algo superior. Debe saber sobrepasar con nobles aspiraciones ese amor egoísta que busca la posesión de otro cuerpo, así como todos los deseos de fortuna, poder y fama por egoístas razones personales.

El Amor por el que debe aspirar es únicamente por el del alma que abarca a todos los seres, elevados bajos, y que aumenta en proporción directa a las necesidades del que lo recibe.

La Fortuna por la que debe afanarse, es únicamente la abundancia de oportunidades para servir a sus semejantes.

El Poder que debe desear es únicamente aquel que actúa para mejorar la humanidad.

La Fama que debe anhelar, es la que aumente su capacidad para transmitir la nueva buena, para que todos los que sufren puedan encontrar así prestamente el descanso para el dolor de su corazón.

La oración de la mente es: "Líbranos del mal". Hemos visto que la mente es el eslabón que une a la naturaleza superior e inferior. A los animales se les permite seguir sus deseos sin ninguna restricción. En su caso, no hay nada bueno ni malo, porque carecen de mente, la facultad del discernimiento. El método de protegernos que empleamos respecto de los animales que roban y matan es muy diferente del que empleamos con relación a los seres humanos que hacen esas cosas. Y aun cuando un hombre que sea de mente anormal haga algo, ni se le tiene en cuenta. Se reconoce el hecho de que obró mal porque no sabía lo que hacía: Por consiguiente, sólo se le aisla.

Unicamente cuando sus ojos mentales se abrieron conoció el hombre el bien y el mal. Cuando ese eslabón mental se une al Yo Superior y no se desprende, nos encontramos con una persona de elevado entendimiento. Por el contrario, la coalición de la mente con la naturaleza emocional inferior produce la persona de mentalidad inferior; por lo tanto, el significado de esa oración es que se nos libre de la experiencia resultante de la alianza de la mente con el cuerpo de deseos, con todo lo que ello implica.

El aspirante a la vida superior realiza la unión entre las naturalezas, superior e inferior por medio de la Meditación sobre asuntos elevados. Esa unión queda más cimentada después por la contemplación, y ambos estados son trascendidos por la adoración, que guía al espíritu hasta el mismo Trono.

El Padre Nuestro, dado para su uso general en la iglesia, pone la adoración en primer lugar, a fin de alcanzar la exaltación espiritual necesaria para elevar una petición que represente las necesidades de los vehículos inferiores. Cada aspecto del triple espíritu, comenzando por el inferior, se pone en adoración acerca del aspecto correspondiente de la Deidad. Cuando los tres aspectos del espíritu se han colocado ante el Trono de la Gracia, cada uno expresa la oración apropiada para las necesidades de su contraparte material, y los tres se unen para decir la oración de la mente.

El espíritu humano adora a su contraparte, el Espíritu Santo (Jehová), diciendo "Santificado sea Tu Nombre".

El espíritu de vida se postra ante su contraparte, el Hijo (Cristo), diciendo: "Venga a nos el tu reino".

El espíritu divino se arrodilla ante su contraparte, el Padre y dice: "Hágase Tu Voluntad..."

Entonces el más elevado, el espíritu divino, pide al más elevado aspecto de la Divinidad, el Padre, para su contraparte, el cuerpo denso: "El pan nuestro de cada día, dánosle hoy".

El próximo inferior, el espíritu e vida, ruega a su contraparte, el Hijo, por su contraparte de la naturaleza inferior, el cuerpo vital: "Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores".

El aspecto inferior del espíritu, el espíritu humano, ofrece entonces su petición al aspecto inferior de la Deidad para el más elevado de los tres cuerpos, el de deseos: "No nos dejes caer en la tentación".

Por último, al unísono, los tres aspectos del triple espíritu se juntan para la más importante de las oraciones, el ruego por la mente, diciendo: "Líbranos del mal".

La introducción, "Padre nuestro que estás en los cielos", es, sencillamente, como la dirección de un sobre. El aditamiento "Porque tuyo es el Reino, y el Poder y la Gloria por siempre. Amén" no fue dado por Cristo; pero es muy apropiado como parte de la oración del triple espíritu, pues encierra la dirección directa hacia la Deidad.

El diagrama 16 ilustrará la explicación antecedente de una forma fácil y sencilla, mostrando la relación entre las diferentes oraciones y los vehículos correspondientes.

EL VOTO DE CASTIDAD

La perversión sexual, o la erotomanía, es una prueba de la afirmación que hacen los ocultistas de que una parte de la fuerza sexual construye el cerebro. El erotómano se convierte en un idioma, incapaz de pensar, debido a que exterioriza no solamente la parte negativa o positiva de la fuerza sexual (según sea macho o hembra) que se emplea normalmente por los órganos sexuales para la generación, sino que además exterioriza parte de la fuerza que organizaría el cerebro, haciéndolo apto para pensar; y de ahí las deficiencias mentales de aquél.

Por otro lado, si la persona se entrega a pensamientos espirituales, la tendencia a emplear la fuerza sexual para la propagación es muy débil y cualquier parte de ella que no se use puede ser transformada en fuerza espiritual.

Por esta razón, el Iniciado, en cierto grado de desenvolvimiento, hace el voto de castidad. No es un voto fácil de hacer ni puede ser hecho a la ligera por cualquiera que anhele desarrollo espiritual. Muchos hombres que no están todavía maduros para la vida superior se han encadenado a sí mismos sujetándose a una vida ascética. Son tan peligrosos para la comunidad por un lado, como lo son los erotómanos imbéciles por el otro.

En el estado actual de la evolución humana, la función sexual es el medio por el cual se forman cuerpos a través de los cuales pueda el espíritu obtener experiencia. Las personas que son más prolíferas y que siguen los impulsos creativos sin reservas, son las de clase inferior; así que es muy difícil, para las entidades en vías de renacer, el encontrar buenos ambientes que les permitan desarrollar sus facultades de tal manera que se beneficien ellas mismas y también el resto de la humanidad, porque entre las clases pudientes que podrían suministrar condiciones más favorables, la mayoría de las familias tienen pocos hijos o ninguno. No es porque vivan una vida abstemia, sexualmente hablando, sino debido a razones completamente egoístas, para estar más cómodas y poderse entregar a la pasión sexual ilimitadamente, sin cargar con el peso de una familia. Entre la clase media las familias están también restringidas, pero en su caso es especialmente por razones económicas, para poder educar a uno o dos niños y darles otras ventajas que no podrían proporcionarles si tuvieran cinco o seis.

De esta manera ejercita el hombre su prerrogativa divina de producir el desorden en la Naturaleza. Los Egos a punto de renacer tienen que aprovechar las oportunidades que se les ofrecen y a veces bajo condiciones desfavorables. Otros Egos que no pueden hacer otro tanto, tienen que esperar hasta que la ocasión favorable se les presente. De esta suerte nos afectamos unos a otros con nuestros actos, y también así los pecados de los padres caen sobre los hijos, porque como el Espíritu Santo es la energía creadora de la Naturaleza, la energía sexual es su reflexión en el hombre, y el mal uso o el abuso de su poder es un pecado que no se olvida, sino que debe expiarse en menoscabo de la eficiencia de los vehículos, a fin de enseñarnos que la fuerza creadora es santa.

Los aspirantes a la vida superior, ardiendo en deseos de vivir una noble vida espiritual, miran muy a menudo la función sexual con horror, debido a las miserias que su abuso ha proporcionado a la humanidad. Se vuelven con disgusto ante lo que consideran una impureza, olvidando el hecho de que precisamente los hombres como ellos (que han puesto sus vehículos en buenas condiciones por medio de una apropiada alimentación, elevados y bondadosos pensamientos y vida espiritual) son los que están en mejores condiciones para generar los cuerpos densos necesarios al desarrollo de las entidades que están esperando su renacimiento. Todos los ocultistas saben que, en perjuicio de la raza, muchos Egos elevados no pueden reeencarnarse actualmente, debido a que no pueden encontrar padres lo suficientemente puros como para proporcionarles los vehículos físicos necesarios.

Las personas que, por las razones ya mencionadas, se abstienen de cumplir sus deberes para con la humanidad, están aumentando tanto las manchas del sol que se olvidan de ver al Sol mismo. La función sexual tiene su lugar en la economía del mundo. Cuando se emplea debidamente, no hay mayor bendición para el Ego, porque entonces suministra cuerpos fuertes y llenos de salud, tales como los que el hombre necesita para su desarrollo; pero recíprocamente, cuando se abusa, no hay mayor desgracia, porque entonces se convierte en un verdadero manantial de todos los males que son la herencia de la carne.

Es una gran verdad la de que "ningún hombre vive dentro de sí mismo". Con nuestras palabras y obras estamos afectando constantemente a los demás. Obrando debidamente, o descuidando nuestros deberes, podemos ayudar o frustrar las vidas, primero de aquellos que están en nuestro contacto inmediato, y en segundo término de todos los habitantes de la Tierra y quizá más allá. Nadie tiene el derecho de buscar la vida superior sin haber cumplido antes sus deberes para con su familia, su país y la raza humana. El dejar a un lado egoístamente todo lo demás y vivir únicamente para el propio desarrollo espiritual es tan reprensible como el no preocuparse para nada de la vida espiritual. Aun más: Es peor; porque quienes cumplen sus deberes en la vida ordinaria lo mejor que pueden, dedicándose al bienestar de aquellos que dependen de ellos, están cultivando la facultad esencial del deber. Y avanzarán ciertamente hasta tal punto que despertarán a las llamadas de la vida superior, y entonces encontrarán una gran ayuda en su trabajo, en el deber cumplido anteriormente. El hombre que deliberadamente vuelve la espalda a sus presentes deberes para dedicarse a la vida espiritual, se verá forzado seguramente a volver al sendero del deber, del que se ha separado equivocadamente, y no podrá escapar entonces hasta que haya aprendido la lección que ello encierra.

Ciertas tribus de la India hacen la siguiente división excelentísima de su vida. Los primeros 20 años los dedican a obtener la educación; de los 20 a los 40 se dedican a crear una familia; y el resto lo dedican al desarrollo espiritual, sin tener ningún cuidado físico que incomode o distraiga su mente.

Durante el primer período el niño es mantenido por sus padres; durante el segundo período, el hombre, además de sustentar a su propia familia, cuida de sus padres, mientras éstos están dedicando su atención a las cosas elevadas, y durante el resto de su vida es a su vez mantenido por sus hijos.

Este es un muy sensato método, y completamente satisfactorio en un país en el que todos, desde la cuna hasta la tumba, sienten necesidades espirituales, en tal extensión, que equivocadamente descuidan el desarrollo material, excepto cuando se ven impelidos por el látigo de la necesidad, y donde los niños son substentados cariñosamente por sus padres, teniendo éstos la seguridad de que serán a su vez sostenidos por aquéllos y podrán dedicarse por completo a la vida superior, después de haber cumplido sus deberes para con su propio país y para con la humanidad. En el mundo occidental, sin embargo, donde no se sienten necesidades espirituales, pues el hombre corriente está desarrollándose sólo materialmente, tal norma de vida sería imposible de realizar.

El deseo espiritual no llega nunca hasta que el tiempo está maduro y siempre que se obtengan las condiciones particulares bajo las cuales debemos buscar su gratificación. Hay que soportar entonces cualquier deber que parezca una restricción. Si el cuidado de la familia le impide a uno el consagrarse completamente a lo deseado; no estaría justificado que el aspirante descuidara sus deberes y dedicara todo su tiempo y energías a sus propósitos espirituales. Débense hacer esfuerzos para satisfacer tales aspiraciones, pero sin interferirles con los deberes de familia.

Si el deseo de castidad nace en una persona que mantiene relaciones matrimoniales con otra, las obligaciones de tales relaciones no pueden echarse al olvido. Sería un grave error el hacer vida casta bajo tales circunstancias, tratando así de rehuir el apropiado cumplimiento del deber. En cuanto a lo que constituye un deber respecto al coito, sin embargo, hay una línea de conducta para los aspirantes a la vida superior diferente de la del hombre ordinario.

La mayoría de la humanidad considera el matrimonio como la sanción de una licencia desenfrenada para gratificar sus deseos sexuales. A los ojos de las leyes humanas, puede ser que así sea; pero a la luz de la verdadera Ley no es así, pues ninguna ley hecha por el hombre puede regir ese asunto. La ciencia oculta afirma que la función sexual no debe usarse nunca para gratificar los sentidos, sino para la propagación solamente. Por lo tanto, el aspirante a la vida superior debe negarse justificadamente al coito con su cónyuge, a menos que el objeto de él sea el crear un niño; y con todo y eso, cuando ambos gocen de perfecta salud -física, moral y mentalmente-, pues en caso contrario, la unión produciría un cuerpo débil o degenerado.

Cada persona posee su propio cuerpo y es responsable ante la ley de Consecuencia de cualquier mal uso resultante del abandono, por falta de voluntad, de su cuerpo a otro.

A la luz de lo precedente y contemplando el asunto desde el punto de vista de la ciencia oculta, es a la vez un deber y un privilegio (que debe ejercitarse con gratitud por la oportunidad) por toda persona sana de cuerpo y mente, el crear vehículos para tantas entidades como sea compatible con su salud y con su capacidad para cuidar de ellas. Y, como indicamos anteriormente, los aspirantes a la vida superior tienen esa obligación más particularmente debido a la purificación que sus vidas puras han producido en sus cuerpos, estando así más calificado que la humanidad ordinaria para generar vehículos puros. Haciéndolo así permiten que entidades elevadas encuentren vehículos apropiados, pudiendo entonces ayudar a la humanidad facilitando a esos Egos las oportunidades necesarias para renacer y ejercer su influencia más pronto que lo que sería posible en caso contrario.

Si la fuerza sexual se emplea en la forma indicada, el coito tendrá lugar muy pocas veces en la vida y, prácticamente, la fuerza sexual entera podrá ser empleada con fines espirituales. No es el uso sino el abuso el que produce todas las perturbaciones y se interfiere con la vida espiritual, así que no hay necesidad alguna de abandonar la vida superior porque no se puede ser casto. No es necesario ser estrictamente casto para pasar por las Iniciaciones menores. El voto de absoluta castidad sólo tiene aplicación en las Grandes Iniciaciones, únicamente, y aun entonces un solo acto de fecundación puede ser necesario algunas veces como acto de sacrificio, como sucedió cuando se proveyó el cuerpo para Cristo.

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Diagrama 17: El Camino Recorrido por las Corrientes Sexuales No Empleadas

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Puede añadirse, además, que es peor estar sufriendo el hálito abrasador del deseo y estar pensando constantemente y vívidamente en la gratificación de los sentidos que el vivir la vida matrimonial con moderación. Cristo enseñó que los pensamientos impuros son tan malos, y quizás peores, que los actos impuros, porque los pensamientos pueden repetirse indefinidamente, mientras que en los actos siempre hay algún límite.

El aspirante a la vida superior puede triunfar solamente en proporción directa a la subyugación de su naturaleza inferior, pero debe guardarse muy bien de irse al otro extremo.

EL CUERPO PITUITARIO Y LA GLANDULA PINEAL

En el cerebro, aproximadamente en la posición indicada en el diagrama 17, existen dos pequeños órganos llamados el cuerpo pituitario y la glándula pineal. La ciencia médica no sabe casi nada acerca de ellos, así como tampoco de otras glándulas del cuerpo. Aquélla denomina a la glándula pineal "el tercer ojo atrofiado", pero, sin embargo, ni la una ni el otro están atrofiándose. Esto es manantial de perplejidades para los científicos, pues la Naturaleza no conserva nada inútil. En todo el cuerpo encontramos órganos que están desarrollándose o atrofiándose, siendo éstos algo así como piedras milenarias en el sendero que el hombre ha seguido hasta llegar a su estado actual de desenvolvimiento, indicando éstas los futuros perfeccionamientos y desarrollos. Por ejemplo, los músculos que los animales emplean para mover las orejas se hallan también en el hombre, pero como se están atrofiando, muy pocas personas pueden moverlas. El corazón pertenece a la clase de los que prometen desarrollo futuro, y como ya indicamos, se está convirtiendo en un músculo voluntario.

El cuerpo pituitario y la glándula pineal pertenecen a otra clase de órganos, que actualmente ni degeneran ni se desarrollan, sino que está en letargo. En un pasado lejanísimo, cuando el hombre estaba en contacto con los mundos "internos", esos órganos eran el medio de ingreso a ellos y tornaran a servir con igual propósito en un estado ulterior. Estaban relacionados con el sistema nervioso simpático o involuntario. El hombre veía, entonces, los mundos internos, como en el Período Lunar y última primera parte de las Epocas Lemúricas y Atlante. Las imágenes se le presentaban completamente independientes de su voluntad. Los centros de los sentidos de su cuerpo de deseos giraban en dirección contraria a las manecillas de un reloj (siguiendo negativamente el movimiento de la Tierra, que giraba en torno de su eje en esa dirección) como actualmente giran los de los médiums. En la mayoría de los hombres esos centros son inactivos, pero el desenvolvimiento apropiado los pondrá en movimiento, en la misma dirección que las manecillas de un reloj, como se explicó anteriormente. Este es el detalle difícil en el desarrollo de la clarividencia positiva.

El desarrollo de la mediumnidad es mucho más fácil, porque es sencillamente una revivificación de la función negativa que poseía el hombre del antiquísimo pasado, función que se retuvo por medio de la endogamia. En nuestros médiums actuales esa facultad es intermitente, lo que explica por qué pueden "ver" algunas veces y otras no, sin razón alguna aparente para ello. Ocasionalmente, el intenso deseo del cliente le permite ponerse en contacto con la fuente de información que está buscando, en cuyas ocasiones el médium ve correctamente, pero no siempre se portan honestamente. Sus gastos de local y otros han de pagarse, así que cuando el poder (sobre el cual no tienen el menor dominio consciente) les falta, acuden al fraude y dicen cualquier absurdo que se les ocurra, para satisfacer a su cliente y no perder su dinero, desacreditando en esa forma lo que ve realmente en otras ocasiones.

El que aspira a la verdadera visión y discernimiento espiritual debe, ante todo, dar pruebas de desinterés, porque el clarividente idóneo no tiene "días libres". No es de ningún modo, negativo, dependiente de los reflejos que puedan caer sobre él en cualquier forma. Puede mirar en cualquier momento hacia donde quiera y ver los pensamientos y planes de los demás, siempre que dirija su atención especialmente a ello, y no en caso contrario.

Los grandes peligros que entrañarían para la sociedad el uso indiscreto de ese poder si estuviera en manos de cualquier individuo son fácilmente comprensibles. Con él se pueden leer los más secretos pensamientos. Por lo tanto, el iniciado está ligado por el voto más solemne a no emplear jamás ese poder para servir sus intereses individuales, ni siquiera en grado mínimo, ni para salvarse a sí mismo de ningún dolor o tormento. Puede dar de comer a quinientas personas si lo desea, pero no debe convertir una piedra en pan para aplacar su propia hambre. Puede curar a los demás de la parálisis o lepra, pero por Ley del Universo no puede curarse sus propias heridas mortales. Porque está ligado por un voto de absoluto desinterés, y por eso es siempre cierto que el Iniciado, aunque pueda salvar a otros, no puede salvarse a sí mismo.

Así que el clarividente entrenado que realmente tiene algo que dar, no aceptará jamás ninguna donación o muestra de ofrecimiento por ejercer su facultad, sino que dará, y lo dará desinteresadamente, todo lo que él considere necesario o compatible con el destino generado ante la ley de Consecuencia por la persona a quien vaya a ayudar.

La clarividencia disciplinada es la que se usa para investigar los hechos ocultos y es la única que sirve realmente con ese objeto. Por lo tanto, el estudiante debe sentir, no el deseo de satisfacer una tonta curiosidad, sino un deseo santo y desinteresado de ayudar a la humanidad. Hasta que ese deseo no exista, no puede hacerse progreso alguno para alcanzar la clarividencia positiva.

En las edades transcurridas desde la Epoca Lemúrica, la humanidad ha ido construyendo gradualmente el sistema nervioso cerebroespinal, que está bajo el gobierno de la voluntad. En la última parte de la Epoca Atlante, dicho sistema estaba ya tan desarrollado que hizo posible que el Ego tomara plena posesión del cuerpo denso. Esto se efectuó en el tiempo (ya descrito), cuando el punto del cuerpo vital se puso en correspondencia con el punto que está en la raíz de la nariz del cuerpo denso, y quedó el espíritu interno despierto en el Mundo Físico; pero, en lo que concernía a la mayor parte de la humanidad, se perdió la conciencia de los mundos internos.

Desde entonces, la conexión entre la glándula pineal y el cuerpo pituitario con el sistema nervioso cerebroespinal se ha ido realizando lentamente, y ya está completa.

Para volver a obtener el contacto con los mundos internos, todo lo que hay que hacer es despertar de nuevo el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Cuando se realiza esto, el hombre posee nuevamente la facultad de percibir los mundos superiores, pero en mayor escala que antes, porque ahora estará en relación con el sistema nervioso y voluntario y, por consiguiente, bajo el dominio de la voluntad. Por medio de esa facultad perceptora se le abrirán todas las fuentes del conocimiento y tendrá a su servicio un medio para adquirirlo, comparado con el cual, todos los demás métodos de investigación no son más que juguetes de niños.

El despertar de esos órganos se efectúa mediante la educación o entrenamiento esotérico, que describiremos ahora, en lo que puede hacerse públicamente.

EDUCACION ESOTERICA

En la mayoría de los hombres, la mayor parte de la fuerza sexual que legítimamente puede usarse por los órganos de generación se emplea para la gratificación de los sentidos; por lo tanto, en esos hombres hay muy poca corriente ascendente a la que hace referencia el diagrama 17.

Cuando el aspirante a la vida superior comienza a dominar esos excesos más y más y a dedicar su atención a pensamientos y esfuerzos espirituales, el clarividente educado puede ver cómo comienza entonces a ascender la fuerza sexual no utilizada. Surge hacia arriba, en volumen cada vez mayor, siguiendo el sendero indicado por las flechas en el diagrama 17, atravesando el corazón y la laringe o directamente entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal hacia el punto obscuro de la raíz de la nariz, donde "El Silencio Vigilante", el más elevado espíritu, tiene su templo.

Esas corrientes no siguen generalmente uno de los caminos indicados en el diagrama con exclusión del otro, sino que, generalmente, un volumen mayor de corriente sexual pasa por uno de ellos, de acuerdo con el temperamento del aspirante. En uno que esté buscando la iluminación siguiendo líneas puramente intelectuales, la corriente sexual pasa especialmente sobre la médula espinal y únicamente la parte más pequeña sigue el camino que pasa por el corazón. En el místico que más bien "siente" que "conoce", esas corrientes siguen preferentemente el camino que pasa por el corazón.

Ambos se están desenvolviendo anormalmente y cada uno de ellos tendrá que dedicar su atención a desarrollar lo que antes descuidó, para redondearse así plenamente. Por lo tanto, el objeto de los rosacruces es dar enseñanzas que satisfagan a ambas clases, si bien sus esfuerzos principales se dirigen a la mente muy desarrollada, puesto que su necesidad es la mayor.

Esa corriente en sí misma, sin embargo, aun cuando asumiera las proporciones de un Niágara y fluyera hasta la señal del juicio final, sería inútil. Pero como no es solamente un acompañamiento necesario, sino un requisito previo para el trabajo consciente en los mundos internos, debe cultivarse en alguna extensión antes de que el verdadero ejercitamiento esotérico pueda comenzar. Se verá, pues, que una vida moral dedicada a pensamientos espirituales es indispensable para el aspirante, durante cierto tiempo, antes de que sea posible comenzar la obra que le proporcionará el conocimiento directo de los dominios suprafísicos y que le habilite para convertirse, en el sentido más elevado, en un auxiliar de la humanidad.

Cuando el candidato ha vivido tal vida durante el tiempo suficiente para establecer la corriente de fuerza espiritual, y se le encuentra apto y capacitado para recibir instrucciones esotéricas, se le dan algunos ejercicios para poner en vibración al cuerpo pituitario. Esa vibración hace que el cuerpo pituitario choque y desvíe ligeramente a la línea de fuerza más próxima (véase el diagrama 17). Esta, a su vez, choca con la próxima a ella, y así continúa el proceso hasta que la fuerza de la vibración se agota. Esto es similar a la forma en que se producen cierto número de armónicos en un piano al tocar una nota y vibrar otras cuerdas afinadas al mismo intervalo.

Cuando, por la vibración creciente del cuerpo pituitario, las líneas de fuerza han quedado suficientemente desviadas como para alcanzar la glándula pineal, entonces se ha realizado el objeto perseguido, estableciéndose un puente entre ambos órganos. Ese es el puente entre el Mundo de los Sentidos y el Mundo del Deseo. Desde entonces queda construido, el hombre se hace clarividente y puede dirigir su mirada a voluntad. Los objetos sólidos pueden verse a la vez por dentro y por fuera. Para él, el espacio y la densidad, como obstáculos para la observación, han cesado de existir.

No es aún un clarividente entrenado o educado, pero es clarividente a voluntad, un clarividente voluntario. La suya es una facultad muy diferente de la que posee el médium, el que generalmente es un clarividente involuntario que puede ver sólo lo que viene; o que, en el mejor de los casos, sólo tiene algo más que la facultad negativa simple. Pero la persona en quien se ha construido ya ese puente, está siempre segura de poderse poner en contacto con los mundos internos, estableciendo o interrumpiendo la conexión con ellos a voluntad. El observador aprende gradualmente a gobernar la vibración del cuerpo pituitario de manera que pueda ponerse en contacto con cualquiera de las regiones de los mundos internos que desee investigar. La facultad está completamente bajo el dominio de su voluntad. No es necesario ya para él el ponerse en trance o hacer algo anormal para elevar su conciencia hasta el Mundo del Deseo. Le basta con querer ver simplemente, y ve.

Como ya indicamos en el comienzo de esta obra, el neófito debe aprender a ver en el Mundo del Deseo, o mejor dicho, debe aprender a interpretar o comprender lo que allí ve. En el Mundo Físico los objetos son densos, sólidos y no cambian instantáneamente. En el Mundo del Deseo cambian de la manera más fugaz e inestable. Esto es manantial de confusiones sin cuento para el clarividente involuntario o negativo y aun para el neófito que penetra en él bajo la dirección de un instructor, pero sus instrucciones colocan bien pronto al discípulo en un punto tal desde el cual la Forma puede cambiar todo lo que quiera, pero puede percibir la Vida que produce ese cambio, y sabe por qué es, a pesar de todos los cambios posibles que la alteren.

Hay también otra distinción importantísima que hacer. El poder que le permite a uno percibir los objetos de un mundo no es idéntico al poder de entrar en ese mundo y funcionar en él. El clarividente voluntario, aun cuando haya recibido algún entrenamiento y pueda distinguir lo verdadero de lo falso en el Mundo del Deseo, está prácticamente en la misma relación como un prisionero tras la enrejada ventana que los separa del mundo externo; puede verlo, pero no puede funcionar en él. Por lo tanto, la educación o ejercitamiento esotérico no solamente abre la visión interna del aspirante, sino que a su debido tiempo se le dan ejercicios que le suministran un vehículo en el cual puede funcionar en los mundos internos de una manera perfectamente consciente.

COMO SE ORGANIZAN LOS VEHICULOS INTERNOS

En la vida corriente, la mayoría de la gente vive para comer, beben, satisfacen su pasión sexual de la manera más desenfrenada y pierden la cabeza a la más ligera provocación. Aunque exteriormente esa gente pueda ser muy "respetable", están produciendo casi todo el día la mayor confusión en su organismo. El período todo del sueño lo necesitan los cuerpos vital y de deseos para reparar los estragos producidos en el día, no quedando tiempo alguno para trabajar internamente en nada. Pero conforme el individuo comienza a sentir las necesidades de la vida superior, a dominar la fuerza sexual y el carácter y a cultivar una disposición serena, se producen menos perturbaciones en los vehículos durante las horas de vigilia; por consiguiente, entonces se requiere menos tiempo para reparar los desgastes durante el sueño. Y entonces es posible abandonar el cuerpo denso durante largos períodos, en las horas dedicadas al sueño, pudiendo funcionar en los mundos internos con sus vehículos superiores. Como el cuerpo de deseos y la mente no están organizados todavía, no pueden emplearse como vehículos separados a consciencia. Y como el cuerpo vital no puede abandonar tampoco el cuerpo denso porque eso produciría la muerte de ese último, es evidente que habrá algún medio para proporcionar un vehículo organizado que sea fluídico y construido en forma tal que satisfaga las necesidades del Ego en los mundos internos, así como el cuerpo denso las satisface en el Mundo Físico.

El cuerpo vital es un vehículo organizado así, y si se encontrara algún medio para poder separarlo del cuerpo denso sin producir la muerte de éste, el problema quedaría resuelto. Además, el cuerpo vital es el asiento de la memoria, sin el cual sería imposible traer nuevamente a nuestra conciencia física los recuerdos de las experiencias suprafísicas y obtener así de ellas el pleno beneficio.

Recordemos que los Hierofantes de los antiguos Templos de los Misterios aislaban a ciertos grupos en castas y tribus, tales como los brahmanes y los levitas, con objeto de proveer los cuerpos necesarios para los Egos que estaban prontos para la Iniciación. Esto se efectuaba de tal manera que el cuerpo vital se separaba en dos partes, como lo era el cuerpo de deseos de toda la humanidad al comenzar el Período Terrestre. Cuando el Hierofante sacaba a sus discípulos de sus cuerpos, dejaba una parte del cuerpo vital, que comprendía al primer y segundo éteres, para que realizara las funciones puramente animales (las únicas que son activas durante el sueño), y el discípulo llevaba consigo un vehículo capaz de percepción, debido a su conexión con los centros sensoriales del cuerpo denso y también capaz de memoria. Poseía estas capacidades porque estaba compuesto del tercer y cuarto éteres, que son los elementos de la percepción sensorial y de la memoria.

En una palabra, ésa es la parte del cuerpo vital que el aspirante retiene vida tras vida y que inmortaliza como Alma intelectual.

Desde que Cristo vino y "lavó los pecados del Mundo" (no del individuo), purificando el cuerpo de deseos de nuestro planeta, la relación, o conexión mejor dicho, entre todos los cuerpos humanos densos y vitales se ha perdido en tal proporción que, por el ejercitamiento, son capaces de separarse en la forma más arriba descrita. Por lo tanto, la Iniciación está abierta para todos.

La parte más sutil del cuerpo de deseos, que constituye el Alma Emocional, es capaz de separación en la mayoría de los hombres (y en realidad poseían esa capacidad aun antes de que Cristo viniera), y en esa forma, por medio de la concentración y del empleo de la fórmula apropiada, las partes sutiles de los vehículos se separan para ser empleadas durante el sueño o en cualquier otra oportunidad, dejando las partes inferiores de los cuerpos vital y de deseos para que efectúen el proceso restaurativo en el vehículo denso, la parte animal meramente.

Esa parte del cuerpo vital que sale, está altamente organizada, como hemos visto. Es la exacta contraparte del cuerpo denso. El cuerpo de deseos y la mente, no estando organizados, son útiles únicamente porque están conectados con el cuerpo denso altamente organizado. Separados de él, son muy pobres instrumentos y, por lo tanto, antes de que el hombre pueda separarse del cuerpo denso es necesario despertar los centros sensoriales del cuerpo de deseos.

En la vida corriente el Ego está dentro de sus cuerpos y sus fuerzas se dirigen directamente al exterior. Toda la voluntad y la energía humana se emplean en el mundo externo. No puede librarse de las impresiones de su alrededor ambiente y obrar libremente en sí mismo durante las horas de la vigilia. Durante el sueño, cuando se presenta esa oportunidad, debido a que el cuerpo denso ha perdido la consciencia del mundo, el Ego está fuera de sus cuerpos. Si el hombre puede obrar en sus vehículos de algún modo, debe ser cuando el mundo externo esté ajeno a él, como en el sueño, y que el espíritu permanezca, sin embargo dentro y con pleno dominio de sus facultades como en las horas de vigilia. Hasta que no se obtenga ese estado es imposible que el Espíritu obre internamente y sensibilice propiamente sus vehículos.

La concentración es ese estado. Cuando se sumerge uno en ella, los sentidos se cierran y la persona se encuentra respecto al mundo externo en la misma condición que en el sueño profundo, si bien el espíritu permanece dentro plenamente consciente. La mayoría de los hombres han experimentado ese estado en algún grado, como cuando se queda uno absorbido en la lectura de algún libro. En tales ocasiones se vive en las escenas pintadas por el autor y pierde uno toda noción de lo que le rodea. Cuando se les habla, muéstranse insensibles a todo sonido, así como de todo cuanto tienen en torno, si bien son plenamente conscientes de lo que están leyendo, del mundo invisible creado por el autor, viviendo en él y sintiendo todos los latidos del corazón de los personajes de la novela. No son independientes, sino que están limitados por la vida que el escritor ha creado para ellos en el libro.

El aspirante a la vida superior cultiva la facultad de absorberse a voluntad en cualquier asunto que elija, o más bien no en un asunto general, sino en un simple objeto que él mismo imagina. De esta manera, cuando la condición o estado apropiado de absorción se obtiene, cuando los sentidos están completamente cerrados, se concentra el pensamiento sobre los diferentes centros sensoriales del cuerpo de deseos, y entonces éstos comienzan a girar.

Al principio su movimiento es lento y trabajoso, pero gradualmente los centros sensoriales del cuerpo de deseos se harán lugar a sí mismos dentro de los cuerpos denso y vital, los que aprenderán entonces a acomodarse por sí mismos a esa nueva actividad. Entonces, un buen día, cuando la vida apropiada haya desarrollado la requerida inadherencia entre las partes superior e inferior del cuerpo vital, se produce un supremo esfuerzo de la voluntad; un movimiento en espiral tiene lugar en muchas direcciones y el aspirante se encuentra fuera de su cuerpo denso. Lo mira como si mirara a otra persona. La puerta de su casa-prisión se ha abierto. Ahora puede ir y venir libremente lo mismo en los mundos internos que en el Mundo Físico, funcionando a voluntad en los unos y en los otros, para ayudar a todos los que lo necesiten en cualquiera de esos mundos.

Antes de que el aspirante aprenda a dejar voluntariamente el cuerpo, debe haber trabajado el cuerpo de deseos durante el sueño, porque en algunas personas el cuerpo de deseos queda organizado aun antes de que pueda producirse la separación citada en el cuerpo vital. Bajo esas circunstancias es imposible traer experiencias subjetivas a la conciencia de vigilia, pero generalmente en tales casos se notará, como primer signo en ese desarrollo, que todos los sueños confusos cesan. Entonces, después de cierto intervalo, los sueños ser irán haciendo más vívidos y perfectamente lógicos. El aspirante soñará, entonces, el estar en lugares con gente (conocida o no de él, esto importa poco) en los que se habrá conducido en forma razonable como si estuviera despierto. Si el lugar con el que ha soñado le es accesible en las horas de vigilia, podrá comprobar fácilmente la realidad de su sueño si toma nota de algún detalle físico de la escena, pudiendo verificarlo al día siguiente.

Después verá que puede, durante el sueño, visitar cualquier lugar que desee sobre la superficie de la Tierra y estudiarlo mucho mejor que si hubiera ido a él con su cuerpo denso, porque en su cuerpo de deseos puede ir a cualquier parte, no sirviendo para nada ni los cerrojos ni las rejas. Si persiste en sus esfuerzos, llegará un tiempo en el que ya no necesitará esperar al sueño para disolver la conexión entre sus vehículos, sino que podrá separarse de ellos conscientemente.

No se pueden dar promiscuamente indicaciones específicas para libertar a los vehículos superiores. Esta separación se efectúa no por medio de un juego de palabras, sino más bien por un acto de voluntad, si bien la manera en que debe dirigirse la voluntad es individual y sólo puede ser indicada por un instructor competente. Como cualquiera otra información esotérica, jamás se vende ésta, y no es más que el resultado de haberse calificado el discípulo a sí mismo para recibirla. Todo lo que podemos hacer aquí es dar algunas indicaciones sobre los primeros pasos que conducen a la adquisición de la clarividencia voluntaria.

El tiempo más favorable para ejercitarla es al despertar por la mañana, antes de que las molestias y cuidados de la vida diaria hayánse apoderado de la mente. En ese momento acaba uno de dejar los mundos internos y, por lo tanto, puede volver a ponerse en contacto con ellos con más facilidad que en cualquier otra hora del día. No esperéis a vestiros o sentaros en la cama, sino relájese el cuerpo perfectamente, y que el ejercicio sea el primer pensamiento del día. La relajación o laxación no significa simplemente una posición confortable; es posible mantener todos los músculos tensos con expectación, y ese solo hecho frustra el objeto, porque en ese estado el cuerpo de deseos está presionando a los músculos. No puede ser de otra manera hasta que calmemos la mente.

CONCENTRACION

Lo primero que hay que practicar es mantener los propios pensamientos sobre un ideal y mantenerlos así sin permitir que se desvíen. Es una tarea sumamente difícil, pero debe ser realizada en alguna extensión, por lo menos, antes de que pueda hacerse algún progreso ulterior. El pensamiento es el poder que empleamos para formar imágenes mentales, pensamientos-forma o idea-ciones, de acuerdo con nuestras ideas internas. Es nuestro poder principal y tenemos que aprender mantenerlo bajo nuestro absoluto dominio, de manera que lo que produzcamos no sean fugaces ilusiones inducidas por las circunstancias exteriores, sino verdaderas imaginaciones generadas por el espíritu desde el interior (Véase el diagrama 1.).

Los escépticos dirán que todo eso son imaginaciones, pero, como ya indicamos, si el inventor no hubiera podido imaginar el teléfono, etc., no poseeríamos hoy esas cosas. Sus imaginaciones no fueron, generalmente, correctas o ciertas al principio, pues en caso contrario todos los inventos hubieran realizado su objeto con todo éxito desde el principio, sin los fracasos ni los experimentos inútiles que han precedido siempre a la producción de todo instrumento

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1La detallada descripción del ejercicio de la mañana o "concentración" y del ejercicio de la noche o "retrospección" aquí referida, puede hallarse en la Instrucción XI del libro "Cristianismo Rosacruz", editada en español.

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o máquina servicial y práctica. Tampoco es la imaginación lo que los ocultistas nacientes corrigen al principio. La única manera de hacerla cierta y segura es manteniendo el pensamiento enfocado sobre un asunto, objeto o idea, excluyendo todo lo demás. El pensamiento es un gran poder que nos hemos acostumbrado a malgastar. Se le permite fluir sin objeto alguno, así como se deja que el agua caiga a un precipicio sin utilizarla antes para que mueva una turbina.

Los rayos del sol difundidos sobre la superficie de la Tierra producen solamente un calor moderado, pero si se concentran sólo unos pocos, por medio de un cristal de aumento, son capaces de producir fuego en el punto focal.

La fuerza del pensamiento es el medio más poderoso para la adquisición del conocimiento. Si se concentra sobre un asunto, se abrirá camino a través de cualquier obstáculo y resolverá el problema. Si se posee la cantidad necesaria de energía mental no hay nada que esté más allá de la humana comprensión. Mientras la malgastamos, la energía mental es de muy escasa utilidad para nosotros, pero tan pronto como estamos preparados para tomarnos el trabajo necesario para dominarla, todo el conocimiento es nuestro.

Muy a menudo oímos a la gente exclamar petulantemente: "!Oh, yo no puedo pensar en cien cosas a la vez!", cuando en realidad eso es exactamente lo que han estado haciendo, lo que les ha causado ya la molestia misma de la que se están quejando. La gente está pensando constantemente en cien otras cosas que aquella que tienen entre manos. Todo triunfo, todo éxito se ha conseguido por medio de la concentración persistente en el fin deseado.

Esto es algo que el aspirante a la vida superior debe aprender positivamente a hacerlo. No hay otro camino. Al principio se encontrará pensando en todo cuanto exista bajo el Sol, en vez de pensar sobre el Ideal en el cual ha decidido concentrarse, pero esto no debe desanimarlo. A su tiempo verá que ya le es más fácil cerrar sus sentidos y mantener claramente sus pensamientos. Persistencia, persistencia y siempre persistencia, y ganará al fin. Sin ella, es imposible obtener un resultado fructífero o alentador. No tiene utilidad alguna al realizar el ejercicio dos o tres mañanas o semanas y abandonarlo otro tanto tiempo. Para que sea efectivo, es necesario hacerlo fielmente una mañana tras otra, sin descuidarlo nunca.

Puede elegirse cualquier asunto, de acuerdo con el temperamento o convicciones del aspirante, siempre que sea puro y mejore la mente por su tendencia. Unos se concentrarán en Cristo; otros, a quienes les gusten las flores especialmente, pueden tomarlas como asunto de concentración. El objeto importa poco, pero cualquiera que él sea, debemos imaginarlo viviente y con todos sus detalles. Si es Cristo, debemos imaginarnos un Cristo real, con rasgos movibles, llenos de vida sus ojos con una expresión viviente que no sea la de un crucifijo. Debemos construir un ideal viviente y no una estatua. Si es una flor, debemos imaginativamente, plantar la semilla en la tierra, fijando bien nuestra mente sobre ella. Después miresmola desarrollarse, echando raicillas que penetren en la Tierra en forma de espiral. De las raíces principales miremos cómo salen miríadas de pequeñas raicillas, ramificándose en todas direcciones. Entonces comienza a surgir el tallito de un color deliciosamente verde. Crece; sale una yema; dos pequeñas ramitas que brotan del tallito principal. Sigue creciendo: otro juego de ramitas aparece; de éstas brotan pedúnculos con hojitas. Entonces surge un capullo en la punta; crece hasta que llega un momento en el que se abre y sale una hermosa rosa roja entre la verdura de las hojas. Se desarrolla en el aire emitiendo un perfume delicioso, que sentimos perfectamente, como cuando llega hasta nosotros la embalsamada brisa estival, todo ello hermosamente creado por nuestros ojos mentales.

Unicamente cuando "imaginamos" en forma tan clara y tan distintamente como lo expresado, penetramos ciertamente en el espíritu de la concentración. No debe haber sombras ni apariencias.

Los que han viajado por la India nos hablan de faquires que les han mostrado una semilla, la que plantada crecía rápidamente ante sus atónitos ojos, produciendo flores y frutas que el viajero gustaba. Eso se efectuaba por una concentración tan intensa, que la imaginación se hacía visible, no solamente para el mismo faquir, sino también para los espectadores. Recordamos un caso en el que los miembros de un comité científico vieron esas cosas maravillosas ante sus mismos ojos, bajo condiciones tales en las que todo juego de manos era imposible, pero las fotografías obtenidas mientras se efectuaban las experiencias, no arribaban a nada. No había la menor impresión en las placas, porque no había habido tampoco objetos materiales.

Al principio las imaginaciones producidas por el aspirante serán obscuras y de pobre parecido, pero al fin podrá, por medio de la concentración, evocar imágenes más reales y vivientes que las cosas del Mundo Físico.

Cuando el aspirante puede formar tales imaginaciones y cuando ha conseguido mantener su mente sobre las imágenes así creadas, puede tratar de hacer desaparecer súbitamente la imagen y mantener la mente firme, sin pensamiento alguno, esperando lo que venga a ese vacío.

Durante largo tiempo puede no aparecer nada y el aspirante debe guardarse cuidadosamente de crearse visiones él mismo, pero si guarda esa actitud puntual y pacientemente todas las mañanas, vendrá un día que en el momento de desaparecer aquella imagen en algo así como un relámpago, se desplegará el Mundo del Deseo de su alrededor ante su visión interna. Al principio puede ser nada más que una vislumbre, pero es una vislumbre de lo que vendrá más tarde.

MEDITACION

Cuando el aspirante ha practicado la concentración durante algún tiempo, enfocando la mente sobre un mismo objeto, construyendo un pensamiento-forma viviente por medio de la facultad imaginativa, aprenderá, por medio de la Meditación, todo lo referente al objeto así creado.

Suponiendo que el aspirante haya evocado, por medio de la concentración, la imagen de Cristo, es muy fácil reproducir meditativamente todos los incidentes de su vida, sus sufrimientos y su resurrección, pero mucho más allá de todo eso es lo que puede aprenderse por la meditación. Un conocimiento jamás soñado fluirá en el alma llenándola de gloriosa luz. Sin embargo, algo que carezca de interés y no sugiera por sí mismo nada interesante o maravilloso, es mejor para la práctica. Tratad de descubrir todo lo referente a un fósforo o a una mesa, por ejemplo.

Cuando la imagen de la mesa se ha formado claramente en la mente, tratad de pensar de qué clase de madera es y de dónde ha venido. Retrocédase hasta el tiempo en el que, como pequeña y delicada simiente, el árbol de cuya madera está formada la mesa, cayó por primera vez en la tierra del bosque. Obsérveselo año tras año, cubierto por las nieves del invierno o calentado por el Sol estival, creciendo continuamente, mientras sus raíces van constantemente penetrando en la tierra. Primeramente es un tierno vástago, mecido por la brisa; después un arbolito que gradualmente va creciendo cada vez más alto, dirigiendo su copa al aire y hacia los rayos del Sol. Conforme los años pasan, su fronda y su tronco se van haciendo cada vez más grandes, hasta que por último viene el leñador, con el hacha y el serrucho que brillan bajo los rayo del Sol. Cae el árbol y queda despojado de sus ramas, dejando sólo el tronco; éste es luego cortado en tablones, los que son luego arrastrados hasta el río, donde tendrán que esperar hasta la primavera, a fin de que la nieve derretida no obstaculice la corriente. Más tarde se hace un gran atado con los tablones, entre los cuales están los de aquel árbol. Conocemos todas las pequeñas peculiaridades de aquél y lo reconoceremos instantáneamente entre millares de otros; !tan claramente lo hemos observado mentalmente! Seguimos a la balsa en su curso por la corriente, observando los paisajes por los que pasamos y familiarizándonos con los hombres que cuidan de la balsa o jangada y que duermen sobre pequeñas hamacas sobre la carga flotante. Por último llegamos a un aserradero. Uno por uno los tablones son tomados por una cadena sin fin y extraídos fuera del agua. Aquí viene uno de nuestros tablones, cuya parte más ancha servirá de tablero a nuestra mesa. Se saca del agua para llevarla al galpón. Oímos el ansioso chirrido de las grandes sierras circulares que giran tan rápidamente que parecen torbellinos borrosos. Nuestro tablón queda colocado sobre un carro que lo conduce a una de esas sierras, la que en un momento muerde con sus dientes a la madera y la divide en tableros y planchas. Algunas maderas se apartan para formar parte de algún edificio, pero las mejores son llevadas a las fábricas de muebles, donde se meten en una estufa, en la que quedan secas por medio del vapor, para que no se tuerzan después de que se ha hecho el mueble. Entonces se las mete en una gran máquina plana, provista de muchas cuchillas afiladas que las suavizan. Después quedan cortadas en pedazos de diversos tamaños, pegándolas para formar los tableros de las mesas. Las patas se sacan de los troncos más finos y se colocan en la armazón que soporta el tablero; siendo nuevamente pulimentado entonces todo el mueble con papel de lija, barnizado y suavizado, quedando así completa la mesa en todos sus detalles. Después se la envía a otra mueblería, para que quede en existencia hasta su venta, y nosotros la seguimos hasta ese lugar en el que la compramos y la llevamos a casa, dejándola en el comedor.

De esta manera, por medio de la meditación, nos hemos familiarizado con varias ramas de la industria, necesarias para convertir un árbol del bosque en una pieza de moblaje. Hemos visto todas las máquinas y hombres y observado las peculiaridades de los diferentes lugares visitados. Hemos seguido además el proceso de la vida por el cual surgió el árbol de la delicada semilla, y hemos aprendido que tras toda apariencia, por común que sea, hay una historia interesante en sumo grado. Un alfiler; el fósforo con el que encendemos el gas; el gas mismo; y la habitación en la que encendemos ese gas, todos tienen historias muy interesantes que bien vale la pena de aprender.

OBSERVACION

Uno de los más poderosos auxiliares del aspirante en sus esfuerzos es la observación. La mayoría de los hombres van por el mundo casi ciegos. De ellos es literalmente cierto el que "tiene ojos y no ven... tienen oídos y no oyen". En la mayor parte de la humanidad hay una falta deplorable de observación.

Muchas personas pueden excusarse, en cierto grado, porque su vista no es normal. La vida urbana ha causado grandes daños a los ojos. En el campo el niño aprende a usar los músculos del ojo en toda su extensión, relajándolos o contrayéndolos, según sea necesario, para ver objetos muy distantes o cercanos. Pero el hijo de las ciudades ve prácticamente todas las cosas a mano y los músculos de sus ojos apenas se emplean para observar objetos a gran distancia, y por consiguiente, se pierde esa facultad en gran parte, resultando de ello que prevalece la visión para las cosas próximas (miopía) y otras perturbaciones del ojo.

Es muy importante para el aspirante a la vida superior el que pueda ver todas las cosas en torno suyo de una manera clara, nítida y distinta, y en todos sus detalles. Para uno que sufre de la vista, el empleo de los lentes es lo mismo que se abriera ante él un mundo nuevo. En vez de perfiles borrosos, todo se ve claro y definido.

Si el estado de la vista requiere el empleo de dos focos, no debe contentarse con tener dos pares de anteojos, uno para las cosas próximas y otro para las lejanas, porque eso necesita cambios muy frecuentes. Y no solamente se necesita cambiarlos con frecuencia, sino que puede olvidárselos uno en casa al salir. Pueden tenerse los dos focos en un par de lentes bifocales, y éstos son los que deben usarse para facilitar la observación en los menores detalles.

DISCERNIMIENTO

Cuando el aspirante ha atendido ya a su vista, debe observar sistemáticamente todas las cosas y a todo el mundo, deduciendo conclusiones de los actos, para cultivar la facultad de razonamiento lógico. La lógica es el mejor instructor en el Mundo Físico, así como el guía más seguro en cualquier mundo.

Cuando se practica este método de observación, es absolutamente necesario tener bien presente que sólo debe emplearse para agrupar hechos y no con propósitos de crítica o por lo menos de crítica malévola. La crítica constructiva, que señala los defectos y el modo de remediarlos, es la base del progreso; pero la crítica destructiva, que salvajemente destruye todo cuanto toca, bueno o malo, sin ir en pos de ninguna realización superior, es una úlcera del carácter que debe desaparecer. La charla y las conversaciones triviales son obstáculos y barreras. Si bien no es necesario que digamos que lo blanco es negro y hacer como que no se ve la mala conducta ajena, la crítica debe siempre hacerse con propósitos de ayudar y no para agriar el carácter a nuestro prójimo porque hayamos encontrado en él alguna manchita. Si recordamos la parábola de la pajita y la viga, volveremos de motu propio nuestra crítica contra nosotros mismos. Ninguno es tan perfecto que no necesite mejorarse. Cuanto mejor es un hombre, menos encuentra faltas en los demás y menos se atreve a arrojar a nadie la primera piedra. Si señalamos alguna falta e indicamos el medio de corregirla, debemos hacerlo sin el menor sentimiento personal. Debemos siempre buscar lo bueno que está oculto en todo. El cultivo de esta actitud discernidora es especialmente importante.

Cuando el aspirante al conocimiento directo ha practicado los ejercicios de concentración y de meditación, durante algún tiempo, y cuando ya se ha hecho proficiente en ellos, debe dar un paso más.

Hemos visto que la concentración consiste en enfocar el pensamiento sobre un solo objeto. Es el medio por el cual construimos una imagen clara, objetiva y viviente de la forma sobre la que deseamos adquirir conocimiento.

La meditación es el ejercicio por el cual seguimos la historia del objeto y nos ponemos en relación con todos los detalles del mismo con respecto al mundo en general.

Esos dos ejercicios mentales se refieren en la más profunda manera imaginable a las cosas. Y conducen a un estado más elevado, penetrante y sutil, de desarrollo mental, que se refiere al alma de las cosas.

El nombre de este estado es Contemplación.

CONTEMPLACION

En la contemplación no se necesita imaginar o pensar para conseguir la información deseada, como en la meditación. Aquélla consiste simplemente en mantener el objeto ante la visión mental y dejar que el alma de aquél nos hable. Reposamos tranquilamente sobre el lecho -no negativamente, sino perfectamente alerta- esperando la información que vendrá con toda seguridad si hemos ya alcanzado el debido grado de desenvolvimiento. Entonces la Forma del objeto parece desvanecerse y vemos únicamente a la Vida en trabajo. La contemplación nos enseñará todo lo referente al aspecto vital, así como la meditación nos enseñó lo referente a la forma.

Cuando llegamos a este estado y tenemos ante nosotros por ejemplo a un árbol del bosque, perdemos de vista a la forma por completo y sólo vemos la Vida, que en ese caso es un espíritu-grupo. Nos encontraremos entonces, para nuestro asombro, con que el espíritu-grupo del árbol comprende también a los diversos insectos que de él se alimentan; que el parásito y su presa son emanaciones del mismo espíritu-grupo, porque cuanto más ascendemos en los dominios de lo invisible, hay menos formas separadas y distintas, y la Vida Una predomina más completamente, imprimiendo sobre el investigador el hecho supremo, de que no hay sino Una vida -la Vida Universal de Dios, en Quien en realidad "vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser"-. Los minerales, las plantas, los animales y el hombre -todos sin excepción- son manifestaciones de Dios, y este hecho suministra las bases de la Fraternidad, una fraternidad que lo incluye todo, desde el átomo hasta el Sol, porque todos son emanaciones de Dios. El concepto de fraternidad que se basa sobre otra fundación cualquiera, tal como las distinciones de clases, afinidades de raza, ocupación similar, etc., fracasarían, porque el ocultista comprende claramente que la Vida Universal fluye en todo lo que existe.

ADORACION

Cuando se ha alcanzado esa altura por medio de la contemplación, cuando el aspirante ha comprendido que es verdad que Dios sustenta toda vida penetrando en todas las cosas, hay que dar aún el paso más elevado, la Adoración, por medio de la cual se unirá él mismo con la Fuente de todas las cosas, alcanzando por ese acto la mayor altura posible de realización para el hombre, hasta que llegue el tiempo en el que esa unión permanente tenga lugar al final del gran Día de Manifestación.

Cree el autor que ni las alturas de la contemplación, ni de la adoración, pueden realizarse sin la ayuda de un instructor. El aspirante no debe temer nunca, sin embargo, que por falta de aquél se demore en su progreso, ni necesita molestarse en buscar al Maestro. Todo lo que necesita es comenzar a mejorarse a sí mismo y continuar diligente y persistentemente en ello. De esa manera purificará sus vehículos. Comenzará entonces a brillar en los Mundos internos, lo que no podrá menos que atraer la atención de los instructores, que están siempre vigilantes y que muy gustosamente ayudan a todos aquellos que, por sus vigorosos esfuerzos en purificarse a sí mismos, han adquirido el derecho de ser ayudados. La humanidad necesita muchos auxiliares que puedan trabajar desde los mundos internos por lo tanto: "Buscad y encontraréis, pero no vayamos a imaginarnos que por ir de un instructor a otro estamos buscando. "Buscar" en ese sentido, no significaría nada para este mundo de tinieblas. Nosotros mismos debemos encender la luz, la luz que invariablemente irradia de los vehículos de todo aspirante diligente. Esa es la estrella que nos conducirá hasta el instructor, o mejor dicho, la que conducirá al instructor hasta nosotros.

El tiempo requerido para producir resultados por medio de los diversos ejercicios, varía con cada individuo, dependiendo de su aplicación, de su estado de desarrollo y el destino pendiente; por consiguiente, no puede establecerse un tiempo general. Algunos, que están ya casi prontos, obtienen resultados en pocos días o semanas; otros tienen que trabajar durante meses, años y quizás durante una vida entera sin obtener resultados visibles, pero no obstante los resultados están allí y el estudiante que persiste fielmente obtendrá algún día, en esta o en otra futura vida, la recompensa de su paciencia y de su perseverancia y los mundos internos se abrirán ante sus ojos, encontrándose morador en esos dominios en los que las oportunidades son inmensamente mayores que en el Mundo Físico sólo.

Desde entonces -despierto o dormido, a través de todo lo que el hombre vida y de lo que llama muerte- su conciencia será ininterrumpida. Llevará una existencia continua consciente, beneficiándose de todas las condiciones que permiten un avance más rápido hacia puestos de mayor responsabilidad, para ser empleados en beneficio de la humanidad.

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